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¿Cómo influye la familia en la vida de una persona con diabetes?

El diagnóstico altera no sólo la vida de la persona, sino también la rutina y su ambiente familiar. Qué rol juega el entorno más cercano en el tratamiento de la enfermedad.

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Cada 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad que en nuestro país afecta a más de tres millones de personas y la mitad de ellas aún no es consciente de padecerla, según los últimos datos arrojados por la Secretaría de Salud de la Nación.

Pese a que existen diferentes tipos de diabetes, algunas de ellas son las que mayor presencia poseen: el tipo 1 -frecuente en niños y adolescentes- se da cuando el cuerpo no genera insulina, que es la hormona que regula el nivel de glucosa o azúcar en la sangre; mientras que la tipo 2 -la más habitual, importante en niños, adolescentes y adultos, aumentando a partir de los 65 años- sucede por una producción insuficiente de insulina por parte del páncreas. También se encuentra la diabetes gestacional, cada vez más prevalente.

En cualquiera de los casos, la actitud y el comportamiento de la familia frente a la persona diagnosticada es crucial para el establecimiento de conductas terapéuticas y el manejo exitoso de la enfermedad.

Los padres
En relación al rol que juega la familia en la cotidianeidad de la persona con diabetes, sobre todo cuando hablamos de diagnóstico en niños y adolescentes, el doctor Claudio Dituro, magister en diabetología y miembro de Clínica Centro, explicó que “el momento en el que se da a conocer el diagnóstico genera mucho asombro, miedo y angustia. Hay un alto impacto psicoemocional negativo. En una primera instancia, las que toman más las banderas son las madres hasta que después de asimilar el impacto y buscar información, adquieren herramientas que les permiten conocer más sobre esta enfermedad. Es muy importante el acompañamiento a la consulta ya que permite planificar mejor los tratamientos dado que allí, en el seno familiar, se comprende de qué se trata”.

Frente a este escenario, para Dituro es fundamental que el profesional médico ofrezca todas las herramientas disponibles para que los padres sepan qué hacer si al chico se le sube mucho la glucosa o si tiene una hipoglucemia, que es la principal preocupación de la diabetes tipo 1.

Equilibrio
Según el médico, lo hay que intentar hacer es alcanzar un equilibrio entre tres puntos clave: lo que el chico come, la actividad física que realiza y la insulina que se aplica. “Mediante un proceso de educación diabetológica, donde se reconozcan bien los nutrientes, se puede planificar el tratamiento respetando las cantidades y los horarios. Después se adecúa la cantidad de la insulina que necesita, sobre todo la que es para neutralizar lo que la persona ingiere en materia alimenticia”, agregó el profesional.

Por otro lado, Dituro hizo referencia a la posibilidad de la baja de la glucosa en la noche: “Si tienen la glucosa muy baja a la noche deben agregar una colación de hidratos de carbono y/o adecuar la dosis de insulina para evitar las hipoglucemias nocturnas. Esto también se puede planificar, salvo cuando se presentan algunos trastornos psicoemocionales que es como estar comiendo azúcar y sal a la vez, provocando descompensaciones”.

Para finalizar, sostuvo que “el hecho de que hoy existan los nuevos glucómetros es muy bueno. Hay algunos en lo que no es necesario el pinchazo y brinda información con diferentes pendientes para ver si el nivel de glucosa viene en aumento o no; esto te permite tomar conductas proactivas y evitar complicaciones agudas. A medida que los chicos crecen, comienzan a tener mayor autonomía, abriendo el camino a un trabajo mucho más cercano con ellos. Como siempre decimos, la mejor manera es el tratamiento integral a través de un equipo interdisciplinario, permitiendo un abordaje con un objetivo en común desde diferentes visiones, siendo el principal integrante de este equipo la persona con diabetes y su familia”.

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