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Cómo cuidar a los más chiquitos en el verano

El pediatra Hugo Fleitas explica cuáles son los factores a tener en cuenta para cuidar a bebés y niños en las altas temperaturas de este verano.

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En un mes en el que las alertas climáticas no se hicieron esperar y las olas de calor estuvieron a la orden del día, los cuidados deben extremarse principalmente para los más pequeños, que forman parte del grupo de riesgo ante las altas temperaturas.

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Hasta el momento, la temperatura máxima registrada en nuestra ciudad para el año 2018 fue el jueves 11 a las 16:10 horas con un valor de 36,8° C; sin embargo, la sensación térmica superó los 40°.

Ante este panorama, una de las precauciones más importantes es mantenerse informado principalmente para evitar el impacto que genera en la salud y crear un acceso directo a la página del Servicio Meteorológico Nacional, que cuenta con un sistema de alerta temprana de olas de calor.

La ola de calor es un estado del tiempo con altas temperaturas y alta humedad, que abarca grandes zona del país y que persiste durante varios días sucesivos. Las alertas tienen una clasificación de niveles según colores.

La alerta verde no infiere peligro para la salud de la población; la amarilla implica días que pueden ser peligrosos para los grupos de riesgo como los bebés y niños pequeños, las personas mayores de 65 años, los pacientes que padecen enfermedades crónicas como cardiopatías, enfermedades pulmonares o renales, metabólicas (Diabetes) u obesidad; en  alerta naranja, los días pueden ser muy peligrosos para los grupos de riesgo y, para las personas que no se encuentran dentro de este grupo, se recomienda no realizar deportes o actividad física al aire libre; por último, la alerta roja es una situación excepcional y puede afectar a todas las personas.

El pediatra Hugo Fleitas, en diálogo con La Verdad, aconsejó a los padres. “Los niños deben permanecer en lugares frescos, bien ventilados, con ventilador o aire acondicionado; vestir ropas holgadas, de colores claros, tela liviana; hay que ofrecerles líquidos constantemente: agua o jugos naturales. Es preferible evitar las gaseosas o los jugos comprados por sus altos contenidos de azúcar; en caso de tener bebés alimentándose con pecho, se recomienda aumentar la frecuencia de las tomas y adicionar líquido extra”.

El Dr. Fleitas hizo especial hincapié en evitar la exposición al sol en los horarios de 10 a 17 horas en este mes de tan altas temperaturas. “Si por algún motivo deben estar al aire libre, hay que protegerlos con  sombreros o gorras con visera y ropas de manga  larga y  pantalones  largos y en las zonas expuestas aplicar  protector  solar  con pantalla total aún  en  días nublados”.

Otro gran cuidado es asegurarse de que los alimentos que se ingieran hayan cuidado la cadena de frío; las  verduras deben estar bien lavadas con  agua segura y la carne bien cocida. Los alimentos frescos deben permanecer en la heladera y prestar especial atención a los cortes de luz que suelen ocurrir a estas alturas del año.

“Las principales consultas hoy en día son las intoxicaciones alimenticias y la insolación. Nosotros vemos que las colonias de verano empiezan a las 15.00 horas y los chicos quieren meterse a la pileta y están expuestos al sol; es difícil contenerlos. Y esas son las horas más peligrosas”, explica el médico.

La incidencia de melanomas ha aumentado significativamente en el último tiempo y esto está en directa relación a la exposición al sol. “Si bien las pieles claras corren más riesgo, las pieles oscuras no están exentas del daño solar. Los niños que tienen toda una vida para ponerse al sol. Hay que cuidarlos para que el día de mañana puedan tener un sistema de protección y evitar estas enfermedades malignas”.

¿Qué hacemos si tenemos la sospecha de que un niño está insolado?

Si tiene hipertermia (alta temperatura), dolor de cabeza, baja presión, mareo y sabemos que estuvo al sol o en la pileta o la colonia, podemos sospechar de una insolación. El doctor recomienda colocarlos en lugares frescos, ventilados, colocar paños fríos en la frente y la cabeza, bañarlos si es posible, acostarlos y ofrecerles mucho líquido. Así podemos mejorar el estado del paciente hasta que llegue emergencias.

 

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