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Comenzó el juicio por la muerte de María Valeria Moravito y su hija

Abel Lucero conducía una camioneta con alto dosaje de alcohol en sangre que se cruzó a la mano contraria y colisionó con el vehículo que llevaba a las dos mujeres, produciéndoles la muerte.

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Con una sala colmada de público, comenzó ayer el juicio oral que se sigue a Abel Lucero, el conductor del vehículo que el 2 de septiembre de 2016 protagonizó un siniestro vial en Ruta provincial 50, donde perdieron la vida María Valeria Moravito –embarazada de 32 semanas- y su pequeña hija de apenas 2 años.

El momento más impactante de la jornada se registró cuando brindó su testimonio el marido y padre de las víctimas fatales, Hugo Martínez.

Tan desgarradoras fueron sus palabras en reiteradas oportunidades interrumpidas por el llanto, como las de muchas de las personas que se acercaron para acompañar a Martínez durante el debate.

Lucero hace frente a la imputación por doble homicidio con dolo eventual y cuenta con el asesoramiento letrado del Dr. Darío De Ciervo.

La acusación es llevada adelante por la fiscal que instruyó la causa, Dra. Vanina Lisazo al tiempo que es acompañada por el representante del particular damnificado, Dr. Mauricio Muñoz.

En cuanto a la conformación del Tribunal Oral Criminal 1, lo preside el Dr. Esteban Melilli y acompañan los magistrados Karina Piegari y Jorge Luna.

A la hora de trazar los lineamientos del juicio, la Dra. Lisazo explico al tribunal que se demostraría a lo largo de las dos jornadas previstas, que el 2 de septiembre de 2016, a las 20 horas, en Ruta Provincial 50, “Abel Lucero, quien conducía con más de 1.60 de alcohol en sangre, una camioneta tipo tanque, Ford F 100, en dirección Arribeños-Arenales, invade la mano contraria y colisiona contra un Peugeot 207 que lo hacía en dirección contraria, en forma frontal. Allí perdieron la vida María Valeria Moravito, que estaba embarazada de 32 semanas y su hija, Clara Martínez.

Para la fiscal, el imputado “conduciendo un arma impropia” y “despreció el resultado. Es el hecho que va a demostrar el Ministerio Público, el homicidio simple con dolo eventual”.

El relato de la fiscal fue la posición que también asumió el Dr. Mauricio Muñoz.

Por su parte, el Dr. Darío De Ciervo, aclaró que mantenía su postura, “coherente desde el inicio, por no estar de acuerdo con la posición que en su momento exteriorizara ante la justicia de garantías, por considerar que en esta contienda se ha afectado la defensa en juicio”. Dejó abierta la resera para “recurrir a Casación” y ante una pregunta del presidente del Tribunal sostuvo que “la defensa no hace planteo de incompetencia ni de nulidad por haberlo planteado oportunamente y no es la intención provocar dilaciones innecesarias. Solo fue una manifestación de disconformidad”.

LOS TESTIMONIOS
Desde la mañana y hasta pasadas las 17:30 se fueron sucediendo distintos testimonios en los que se habló de la mecánica del incidente vial, el estado en el que se encontraba Lucero, su intención de irse del lugar en el primer momento.

Sin dudas el más movilizador fue el de Hugo Martínez, esposo de Moravito y padre de Clara.

“Ese día –el 2 de septiembre-, almorzamos los tres para disfrutarnos. Con Vale disfrutábamos todos los momentos, disfrutábamos de tomar mate, de salir a caminar, de salir a andar en bicicleta, las cosas simples que da la vida, y todas esas cosas me las arrebataron, me las sacaron. Yo no elegí estar acá”.

Quebrado por el dolor, recordó que “Valeria conocía mucho esa ruta, hacía el trayecto todas las mañanas” destacando además “la prudencia en el manejo” y los recaudos que tomaban con la menor que siempre viajaba en el asiento trasero y atada.

Tras describir la actividad de aquella jornada habló del momento en el que se acercó al lugar del siniestro acompañado por un amigo, sin saber aún con qué cuadro se iba a encontrar. Sin saber que las personas fallecidas eran su mujer y su hija.

“Es terrible, No se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo, le soy sincero, porque lo que yo estoy viviendo estos tres años…No tienen ni idea lo que es levantarse a la mañana y uno dice para que te levantas si te llevaron todo”.

Un testimonio que puede resultar de gran importancia a la hora de determinar si se trata de un doble homicidio con dolo eventual, fue el de Juan Alberto López, vecino de Arribeños que aquella tarde transitaba por la ruta y por una maniobra del conductor de la camioneta que finalmente chocaría al Peugeot 207, tuvo que tirarse a la banquina ya que el rodado de gran porte había invadido su carril.

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