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Comedor Frutillitas: dar sin mirar a quien

Susana Solís tiene bien claro que ella, cuando necesitó una mano, se la dieron. Eligió convertir su hogar en un comedor solidario donde 25 niños almuerzan y encuentran el calor de un hogar.

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El comedor Frutillitas, está ubicado en Trabajadores Argentinos 1372, en el barrio Ricardo Rojas. Ana Susana Solís es la responsable del comedor y habló con La Verdad sobre la situación del lugar al que concurren diariamente 25 chicos.

El comedor del barrio Ricardo Rojas hoy requiere de la colaboración de los vecinos para continuar ayudando a quienes más lo necesitan, ya que está en nuestra labor diaria y en nuestros actos poder aliviar la necesidad de los que más necesitan y de los que menos posibilidades tienen, que son los niños.

Susana decidió dar sin mirar a quien, porque ella tiene bien claro que a ella, cuando necesitó una mano, también se la dieron. Eligió convertir su hogar en un comedor solidario donde unos 25 niños almuerzan y encuentran el calor de un hogar. La obra de Susana tiene que ver con su corazón solidario, es una obra de amor.

Comenzó contando que “desde los 12 años que trabajé en casas de familias, hasta hace 9, que me pude jubilar. Tuve tres hijos y siempre trabajé todo el día, por lo que a mí siempre me ayudaron mucho y fue la Casa del Niño, que funcionó en Cabrera 222, hoy sede del Juzgado Federal, un gran puntal para mi familia. Allí comían, los mandaban a la escuela y hacían los deberes. Una vez que me jubilé, me di cuenta que tenía que devolver en obras lo que a mis hijos le habían dado”.

 

Comenzar de a poco. Consultada sobre cuánto hace que trabaja con el comedor, respondió que “hace siete años que estoy con esto y siento el deber de ayudar porque cuando yo necesité, siempre tuve una mano amiga. A mis hijos me los atendieron de diez y tuve una vida muy difícil. Pero la vida me dio otra oportunidad y luego pude conocer a un hombre maravilloso, quien hoy es mi marido, y me acompaña en todo momento. Tuve también la suerte de tener unos patrones excelentes y eso fue muy importante para mí”.

“Esto que tenemos lo levantamos nosotros, de a poco, porque un buen hombre, que ya falleció, nos dio el terreno. Vivíamos allá por calle Salta y nos veníamos hasta acá caminando todos los días con los chicos, un gran sacrificio. Levantamos una cocina, una piecita y un baño, no había agua, luz en la calle, nada, pero acá estamos”.

“Todo surgió porque un día, en tiempos de política, un empleado de la Municipalidad me pregunta que había que hacer por el barrio. En aquel entonces, Sergio Newman, que era presidente de la sociedad de fomento, se encargaba de darles la merienda a los chicos. Me proponen si yo también quería hacer algo de eso y les contesté que me encantaría.  Fue así que todo arrancó y, en aquel momento, se nombró padrino del comedor al ex concejal José Luis Itoiz, que últimamente no apareció más por acá y no lo quiero más como padrino”, relató.

 

Es difícil. Sobre la situación actual, Susana contó a La Verdad que “comenzamos dando sólo la merienda los viernes por la tarde con galletitas. Cuando llegó el verano me pareció que, más que algo caliente a la tarde, era mejor hacer un almuerzo. Y así arrancamos con unos 15 chicos. Pero me parecía que un solo día no se podía y le pedí a Itoiz si podíamos agregar otro día, y me dijo que ya así no podía ayudarme. Sin preocuparme, agregué igual y salí a pedir ayuda por todos lados. Íbamos a las verdulerías, pedíamos las cosas pasadas, las seleccionábamos y armábamos una comida. Ahí hubo mucha gente que me ayudó y rescato la colaboración de Malena Baro, entre tantas personas. Sin darme cuenta, me encontré un día que dábamos de comer de lunes a viernes, todo durante siete años. El año pasado, por un problema mío de salud, redujimos los días a tres: lunes, miércoles y viernes”.

“Es muy difícil conseguir las cosas para comer y que nos donen carne para los chicos, siempre nos arreglamos con lo que tenemos para que tengan un plato calentito y algo de postre. Cada quince días Miguel Bulzaca nos trae carne y cuando hacen algún evento de tango, lo han hecho a beneficio del comedor y con ese dinero recaudado compramos mucha mercadería. También quiero nombrar a Soledad Figueroa, de la cooperadora del Colegio Marianista, que colabora siempre; a la verdulería Naranja y Media; a Horacio Mazzino que nos dona quesos; a Cecilia que también me dona queso; Gary Martínez  y su esposa siempre hacen torta para los cumpleaños; el grupo de motoqueros Amigos de la Vida nos donaron un microondas y dinero; al grupo de chicos Lazitos y a Manos a la Olla; a Rosana Farías; la Panadería Antonino y a la gran ayuda que nos dio el Sanatorio Junín. Hay mucha otra gente que no conozco que colabora, ya sea con alimentos o ropa”, resaltó.

Para finalizar, dijo que “lo que más me gustaría es que colaboraran con carne, que es lo más me hace falta. Lo que sea para hacer guisos, estofados, que son tan ricos y no tenemos”.

 

 

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