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Capelli: el juninense que colabora con los agricultores Karamajong

Federico Capelli es un juninense que desde hace más de cinco años vive en Uganda. Allí posee una granja escuela para enseñar distintas prácticas agrícolas con diferentes cultivos. Además, realiza misiones a beneficio de la comunidad.

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Federico Capelli es un juninense de 27 años que trabaja en Uganda, ubicado al noreste de África. Habita en Soroti, localidad del interior del país, junto a su familia, y con su esposa integra una organización llamada “Juventud con una Misión” JUCUM, para la cual realiza diversas tareas relacionadas a la agricultura y otras actividades en beneficio de la población. Ya hace cinco años y medio desde que se fue de nuestra ciudad.

En declaraciones al Grupo La Verdad comentó que posee una pequeña granja en su casa de la que se ocupa diariamente, que está tratando de extender para hacerla más productiva. Actualmente cría pavos, gallinas ponedoras, cerdos y cultiva cebollas. Pretende trabajar con otros vegetales y colocar invernaderos a futuro. Capelli resaltó que el pueblo donde vive es pequeño y tiene 50 mil habitantes.

En el ámbito laboral destacó que se encuentra desarrollando diferentes actividades, una en el distrito en el que vive, siendo su campo uno de los terrenos en los que se llevan a cabo, y el otro, a 150 kilómetros, en Karamoja en el límite con Etiopia. Además aclaró que efectúa distintas misiones, algunas religiosas, con el fin de ayudar a sus habitantes, específicamente a los sectores más bajos o marginales de la sociedad, por ejemplo visita cárceles y orfanatos.

Por otro lado contó que: “Ahora estamos comenzando un proyecto de irrigación (por goteo) en una zona muy seca del país, semiárida, llueve muy poco, que es el noreste en la frontera con Kenia”. Según manifestó el agricultor, este es un plan que sería muy provechoso para la comunidad. El mismo está ubicado en un área donde se halla el desierto de Turkana, ocupado por la tribu Karamojong, que vive en extrema pobreza y abandono. Explicó Capelli, que a través de su granja escuela, se trata de enseñar a los nativos diferentes técnicas de cultivo.

Cabe destacar que esta región la agricultura, en términos de actividad económica, es del tipo subsistencia y se cría ganado bovino del tipo cebú, se desarrolla la minería –fundamentalmente la búsqueda de oro- y el comercio de productos agrícolas con los distritos vecinos.

Definió a su actividad como una pasión pues no es agrónomo, sin embargo expresó: “Siempre me gustó la agricultura, todo lo que sea animales, desde que era chico”. Explicó también que en Uganda más del 80 por ciento de la población vive directamente de ella y se alimentan de lo que cultivan. “El país se presta a lo agrícola” reveló y en este sentido lo comparó con Junín y otras ciudades pampeanas.

La mayor parte de los habitantes del interior de Uganda son propietarios de pequeñas parcelas de tierra la cual “trabajan ellos mismos con sus propias manos, porque no hay maquinaria”, relató Capelli. “En promedio son dos hectáreas por familia”, agregó, por lo que “no tendría sentido llamar a una cosechadora”.

Asimismo mencionó que “hay pocos campos de grandes dimensiones, especialmente en Soroti” debido a que allí no existen muchos suelos fértiles. El cereal más cosechado en estas pequeñas parcelas es el maíz de una variedad especial que se utiliza para hacer polenta blanca, comida típica del país africano, mientras que también se cultiva bastante sorgo (el grano más productivo por su resistencia a la sequía), la mandioca, el maní y soja, la cual también se consume, de echo es muy común ver a vendedores de soja frita con sal envasada en bolsitas de polietileno.

Sobre su llegada al continente africano, explicó que en primer lugar estuvo en Sudáfrica, y luego de ciertos viajes laborales a Uganda, le pidió a la JUCUM ser trasladado a esa región. Primero estuvo en Kampala, la capital de Uganda, luego en Soroti y ahora alterna con Karamoja.

Federico Capelli también se refirió a las diferencias culturales existentes, las cuales explicó que hay mucha diversidad, incluso entre las propias localidades vecinas. Tal es así que es muy común que en una localidad se hablen más de un idioma. Inclusive en las vestimentas y los estilos de vida de la gente, esto es así en los 60 distritos que componen Uganda.

En cuanto a las formas de expresarse, por historia, en Soroti se habla inglés, lo cual lo beneficia a la hora de comunicarse con el resto, pero a su vez conoce las palabras básicas de la lengua local. Contó que en todo el territorio ugandés hay 54 idiomas y dialectos en total entre todas las tribus, y en algunos casos hasta se entremezclan entre sí.

Por último, Federico Capelli dijo que Uganda tiene relación política cercana con los demás países de la región, con los cuales conforma una especie de Mercosur, que integra junto a Kenia, Tanzania, el Sudán del Sur, Ruanda y Burundi, e incluye una economía interna de cooperación, si bien manejan monedas distintas.

Federico regresará a Uganda los primeros días de mayo. La idea es volver para continuar rápidamente con el proyecto de riego por goteo en donde están los karamajong y comenzar a impulsar un proyecto más ambicioso, el de comprar algunas hectáreas para comenzar con una granja escuela más grande. Hoy por hoy no piensa en volver a su Junín natal, su interés está en ayudar, desde lo que puede, en mejorar la vida de esos agricultores ugandeses.

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