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Beatriz Amutio: Una pintora en palabras de historias en la ciudad

Su pluma no conoce de pausas: desde 1992 trabaja profesionalmente en la literatura y enmarca historias ficticias basadas en datos reales.

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Beatriz Amutio escribe desde que era chica, como un hobby, una necesidad. Pero desde que dejó la docencia, lo hace en forma profesional. Autora de varios libros, retrata historias juninenses que si bien surgen en las calles de la ciudad, terminan por formarse en su imaginación.
A finales de 2017 sacó al mercado su último libro “Mujeres son amores”, que cuenta las historias de once mujeres.
“Algunas son secuelas de obras mías anteriores. Se trata de once cuentos que lleva como título el nombre de cada protagonista. Es toda ficción, aunque uno siempre inventa sobre una base de hechos reales, historias que uno siguió de cerca o que una misma ha vivido, y así se va entrelazando un cuento”, explica la autora.

Además, aclara: “Las historias de amor suelen ser tristes, pero no todas lo son. Tienen desilusiones, desengaños, fracasos, porque la vida es así: vivimos en medio de la incertidumbre. No sabemos qué ni cuándo va a pasar”.
“Las historias que cuento en mi libro tienen de todo un poco: hay algunas más alegres o floridas, pero la mayoría no porque el amor es así. Se lo entiende a veces como eterno, pero no siempre ocurre”, apunta Beatriz.
Según detalla, en su nuevo volumen está “el caso de Clara, que es el primer cuento, que termina con una ruptura. La historia está en el por qué. Por otra parte, Andrea es un personaje que tomé en mi novela anterior “De dónde vienen las tormentas”. Es una empleada doméstica que vive la chica de la casa donde trabaja, que es violada por el padrastro”.
“Lola es un personaje de mi primera novela “Buenos Aires al Pacífico”, y Diana también aparece en “De dónde vienen las tormentas””, agrega.
Para Amutio, “uno cuando escribe vuelca su manera de ser. Uno está allí, en esos personajes y esa manera de ver la realidad, escribir es un diálogo con uno mismo”.

El amor
Entre sus páginas, siempre el protagonista es el amor. Beatriz dice que “hace poco leí una novela de Coetzee, un autor sudafricano que fue Premio Nobel. Él dice: ‘Para bien o para mal, estamos todos en ese bote averiado que se llama vida, a la deriva, sin ilusiones salvadoras, en un mar de indiferente oscuridad’. Está expresado magníficamente, pero no estoy de acuerdo porque me parece algo muy duro y escéptico sobre lo que es la vida”.
“Yo creo que hay algo que nos puede dar una razón para poder vivir y es el amor. Por eso trato de poner eso en mi trabajo, el ingrediente que considero indispensable”, apunta.

También lectora
A Beatriz Amutio “los libros me gustaron siempre, desde muy chica. Ya cuando iba a la escuela me encantaba escribir, pero lo que más me marcó fue la lectura: he leído muchísimo y siempre. Nunca puede faltarme un libro en la mesa de luz y eso es lo que me da combustible para seguir”.
Para ponerse del otro lado de las páginas, recuerda que “empecé a escribir metódicamente cuando me jubilé de mi tarea docente, en 1992. Antes hacía algunos artículos para los diarios, que luego recopilé en “El almacén y otras mitologías”. Eran historias de barrios, de Junín”.
“Fui tardía para publicar, porque mi primer volumen salió recién en el 2001. Y el segundo fue dedicado al titiritero Beto Mesa, porque su hermana ya también fallecida aportó las historias”, señala la autora, que después “empecé a publicar con la Editorial Grandes Lagunas”.
Una labor fecunda, abonada por un trabajo serio, responsable y meticuloso. Una autora juninense que retrata novelas entremezcladas con historias verdaderas de la ciudad.

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