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Ayer, Tomás Dameno hubiera cumplido 16 años

El homicidio, ocurrido el 16 de noviembre de 2011, no sólo conmocionó a los vecinos de la ciudad de Lincoln. También movilizó a las autoridades provinciales que temían otro “caso Candela”.

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El festejo no pudo ser porque su ex padrastro, Adalberto Cuello, le arrebató la vida con un golpe certero en la cabeza, para destruir psicológicamente a su madre, ex pareja y madre de un bebé de apenas 8 meses.

El homicidio de Tomás Dameno Santillán, ocurrido el 16 de noviembre de 2011, no sólo conmocionó a los vecinos de la ciudad de Lincoln. También movilizó a las autoridades provinciales que temían otro “caso Candela”.

Transcurridas horas de su desaparición, los vecinos se movilizaron por centenares mientras quinientos efectivos con apoyo de helicópteros y perros rastreadores barrían palmo a palmo la zona, tal como lo había dispuesto el entonces ministro de Seguridad, Ricardo Casal y el jefe de la bonaerense, comisario general Juan Carlos Paggi.

El fiscal, Dr. Javier Ochoaizpuro, para investigar la desaparición de Tomasito, sentó bases en Lincoln.

En pocas horas, la ciudad que no salía de su asombro e intentaba colaborar con la búsqueda, se sumaban periodistas y camarógrafos de canales de televisión de alcance nacional.

Siempre hubo un solo sospechoso, el albañil de 38 años que había conocido a Susana Dameno en otoño de 2009, en Timote, cuando trabajaba en la construcción de viviendas sociales. Poco después la llevaría a vivir a Lincoln.

La relación no prosperó a pesar de haber tenido un hijo en común y para Cuello, el único responsable era Tomás. Lo había transformado en su víctima, le destrozaba los juguetes, lo maltrataba. El niño le tenía terror.

Aquel mediodía del martes 16 de noviembre, lo fue a buscar a la salida de la escuela, lo subió al auto del padre de su novia de entonces, María Inés Gastaldi, recorrió algunos kilómetros hasta llegar a la Ruta 50 y a la vera de un zanjón, le asestó un golpe brutal con una pala.
Abandonó el cuerpito y 23 minutos después -intentando establecer una coartada-, subía a su cuenta de Facebook –abierta quince días antes-, una foto con su hijo de 8 meses.

El mismo día que encontraron muerto a Tomás, detenían a Adalberto Cuello, el hombre que alojado en una unidad carcelaria empezó a saber qué se siente cuando se está privado de la libertad.

Y lo sufrirá por mucho tiempo. El tribunal Criminal Oral 1 lo condenó en diciembre de 2012 a prisión perpetua por homicidio agravado por alevosía. Era un típico caso de femicidio vinculado.

Casación confirmaría tiempo después, el fallo de los magistrados del Departamento Judicial Junín.

Es posible que por su personalidad, el asesino también haga responsable de su suerte a Tomás Dameno.

Mientras tanto, sus padres, su hermano, sus amiguitos de entonces, cada 20 de agosto lo estarán recordando. Hoy sería un típico adolescente al que le quedaría poco tiempo para terminar sus estudios secundarios. Pero no puede ser. Lo asesinaron

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