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¿Aumentó o bajó? La deuda en el centro de los cruces de campaña

l peso de la deuda bonaerense se convirtió a principios de junio en la primera polémica de la campaña por la gobernación.

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Escribe José Jiménez
Agencia DIB

La Plata – En las últimas semanas, uno de los principales ejes de la campaña bonaerense pasó por lo económico: en más de una ocasión el precandidato a gobernador del Frente de Todos, Axel Kicillof, se refirió a la cuestión en sus recorridas de campaña y fue cruzado desde el Gobierno por el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza.
En este escenario, el peso de la deuda bonaerense se convirtió a principios de junio en la primera polémica de la campaña por la gobernación. El precandidato del Frente de Todos, Axel Kicillof, sostuvo que «Vidal sigue hipotecando la Provincia tomando más deuda en dólares. Desde fines de 2015, la deuda provincial creció un 34,4%, medida en dólares».
Por su parte, el ministro de Economía provincial, Hernán Lacunza, cruzó esas declaraciones y aseguró que las obligaciones tomadas por el gobierno de María Eugenia Vidal fueron «para hacer obras». «La deuda bonaerense es el 9,3% del Producto Bruto. ¿Es mucho? ¿Es poco? Es menos que el 10,5% promedio del período 2003-15. Y este año baja al 8,5%», dijo.
En la contienda verbal, cada parte utiliza un modo diferente de mensurar el peso de la deuda de la provincia, lo que lleva a arribar a conclusiones diferentes. Frente a este escenario, ¿qué variables deben utilizarse para medir correctamente la deuda provincial? El economista Francisco Eggers, profesor de finanzas de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad Católica Argentina de La Plata (UCALP), señaló, a raíz de la difusión de algunas notas periodísticas que realizaban una comparación «pesificada» de los pasivos de la provincia (es decir, se multiplicaba la deuda en dólares por la cotización del peso), indicó que «medir en pesos no tiene ninguno sentido porque el peso no es unidad de cuenta intertemporal, porque pierde valor».

En el mismo sentido, el trabajo «Análisis sobre la deuda pública en la provincia de Buenos Aires, publicado en 2014 por la Dirección de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, advierte que «cuantificar el nivel de la deuda en términos nominales (…) resulta ingenuo, al ignorar que el endeudamiento suele estar sujeto tanto a la capacidad de pago de las obligaciones contraídas como así también a la eventual presencia de aumentos sostenidos y generalizados de precios (inflación) y a las variaciones del tipo de cambio, en caso de tener deuda denominada en moneda extranjera».
Este trabajo advierte que, al «traducir» la deuda de cada período al valor del peso respecto del dólar de ese momento, gran parte del aumento que se presenta «proviene del comportamiento del tipo de cambio durante el período analizado», debido a la alta dolarización de la deuda provincial.
¿Qué método debe utilizarse, entonces, para mensurar la evolución de la deuda pública bonaerense? Eggers propone compararla con el Producto Bruto Geográfico (PBG). «Se hace tomando la deuda en pesos al 31 de diciembre (para lo cual pesa mucho el tipo de cambio de ese momento) y se lo compara con el PBI en pesos», explicó. Siguiendo ese razonamiento, durante el gobierno de María Eugenia Vidal (diciembre de 2015 contra marzo de 2019, la última cifra disponible) el peso de la deuda bonaerense pasó del 5,9% al 9,3% del PBG. Esto marca un incremento del 57,6%. Por otro lado, si se mide el stock de la deuda en dólares entre fines de 2015 y fines de 2018, el incremento de la deuda fue del 34%, según el experto.
Consultados para este trabajo, desde el ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires informaron que «entre diciembre de 2015 y marzo de 2019 la deuda pública oficial aumentó USD 2.792 millones, pasando de USD 9.362 millones a USD 12.154 millones». Además, aclararon que «a fin de 2019 no será mayor a la actual, ya que las emisiones autorizadas para el resto del año coinciden con los vencimientos de deuda del año en curso».
Además, aseguraron que «el punto de partida de 2015 (los USD 9.362 millones) no incluyen los USD 2.132 millones de ‘esqueletos financieros’ que la administración anterior ‘olvidó registrar’ (deuda vencida impaga con proveedores, con municipios, con el Banco Provincia, entre otros acreedores) (…) por lo que, en rigor la deuda original debió haber ascendido a USD 11.498 millones, apenas por debajo de la deuda al 31 de marzo pasado».

Otra mirada
El citado trabajo de la Facultad de Ciencias Económicas sugiere complejizar la comparación, ya que «al comparar el stock de deuda con variables anuales como el PBI o los ingresos del gobierno puede ocurrir que los indicadores no sean del todo informativos si el año seleccionado no es un año típico (económicamente o fiscalmente)».
Ante esto propone dos soluciones: por un lado, medir la evolución de la deuda en términos reales, contemplando el efecto de la devaluación y de la inflación; o en términos relativos, considerando «una serie de indicadores de capacidad de repago», entre los que cuenta, además del PBG a «los recursos totales, los recursos tributarios y una medida aproximada de recursos de libre disponibilidad».

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