Teresa Caliri: diseño y calidad en alta costura
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Teresa Caliri: diseño y calidad en alta costura

Teresa Caliri ofrece toda su trayectoria y excelencia a sus clientas, en especial novias, egresadas y quinceañeras con diseños exclusivos.

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Teresa Caliri proviene de una familia italiana, y desde hace más de 50 años se viene abriendo paso en el diseño de alta costura. Hoy tiene un nombre que excede las fronteras de la ciudad y ofrece toda su trayectoria y excelencia a sus clientas, en especial novias, egresadas y quinceañeras.

Ella transforma la realidad los momentos más recordados de la vida de una mujer y a la vez, hace posible sus sueños.

Nació en Junín, con su padre quintero y su madre empleada de comercio, hizo la primaria en la Escuela N° 4, un establecimiento rural, y luego la mandaron a aprender costura.

“Vengo de una familia italiana, y al igual que muchas mujeres de mi edad fui educada bajo el criterio que debíamos saber de todo. Por eso desde muy chica me mandaron a aprender corte y confección. Obviamente comencé cosiendo para la familia y el círculo de amigas y confeccionando mi ropa”, recuerda Teresa.

Pero no pasaría mucho tiempo cuando “empecé a notar que esto me gustaba cada vez más, por lo tanto busqué perfeccionarme en moldería y alta costura con una profesora que dictaba clases directamente desde un Instituto de Capital Federal. Eran momentos en que no existía la carrera de diseño textil”.

También lejos de la publicidad de las redes sociales, fue el «boca en boca» lo que le permitió abrirse caminos y puertas. Así fue cómo “llegué a trabajar para otras personas haciendo todo tipo de prendas. La ropa confeccionada ‘a medida’ era muy valorada y se trabajaba muy bien”.

Esta etapa duró hasta que comienza otra, “con el ingreso de ropa de diferentes marcas especialmente coreana, que se comercializaba a muy bajo precio lo que llevó a la gente a acceder a otro tipo de prendas, esto ocurrió hacia la década del 80”.

TIEMPO DE REFLEXIÓN
Ese tiempo llevó a Teresa a ingresar en un tiempo de reflexión, en el que “consideré que la mano de obra calificada no debía regalarse, así que dejé de lado por un tiempo la confección y me dediqué a otras actividades como enseñar inglés, ya que soy profesora de ese idioma, y lo aproveché”.

“Así pasaron casi 10 años hasta que se fue revirtiendo la creencia que lo que ingresaba de afuera era mejor y la gente viró nuevamente a las fuentes, volvió a hacerse la ropa «a medida» especialmente las que no tienen un cuerpo estándar”, dice Teresa.

En todo ese tiempo de inactividad “fui planificando el momento de volver, no solo a la confección sino también al dictado de clases de moldería y costura, en poco tiempo había cambiado el concepto, la gente ya no vería a la costura un servicio sino como una profesión. Algo debeía cambiar, al menos desde mi lugar”.

EL REGRESO
Así fue como decidió apostar “fuerte a confeccionar vestidos de 15 años, novias y egresadas. En principio lo hacía en mi casa transformando el garaje en taller hasta que logré mudarme a un local.

Eso significó un cambio rotundo, incluso en ese momento fue la explosión de las redes sociales, lo que hizo que mi nombre se visualizara mucho más”.

“Un día recibí el llamado de la dueña de una revista muy importante dedicada a vestidos de novias, Mey
Felgueras, para publicar en su revista Nubilis. Desde 2013 veo mis diseños publicados en esa revista tan
prestigiosa luciéndolos modelos famosas de Alta Costura, siento enorme orgullo por eso”, cuenta Teresa.

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