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Algunas curiosidades de la última campaña de granos gruesos

Por: JOSE L. AMADO -Periodista Agropecuario-

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A fines de agosto del año pasado, las autoridades del INASE dieron de baja el RUS (Registro de Usuarios de Semillas), el cual pasó a integrar el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) que gestiona la AFIP.

Como era de suponer este importante caudal de datos iban a ser analizados por el Instituto Nacional de Semillas (INASE), en función de conocer a ciencia cierta, particularidades de los distintos cultivares utilizados por los productores locales.

“La absorción del RUS por parte del SISA simplificó mucho nuestro trabajo porque ahora podemos realizar un control inteligente de los datos de todos los productores recolectados por la AFIP”, explicó Raimundo Lavignolle, presidente del INASE, durante una charla ofrecida en la Expo Rural de Palermo.

“Ese cambio permitió liberar al personal del INASE de cuestiones administrativas para focalizar el uso del tiempo y recursos en tareas de fiscalización; además, los productores le tienen más miedo a la AFIP que al INASE y ahora contamos con una mayor cantidad y calidad de datos”, añadió.

Lavignolle comentó que una de las novedades en materia de fiscalización es que ahora el INASE cuenta con todos los datos de ventas de bolsas de semillas a productores, los cuales son provistos por las empresas semilleras al organismo oficial. “Para nosotros es mucho más fácil controlar unas 1500 empresas semilleras que 200.000 productores agrícolas; antes no teníamos información de las ventas de semillas y ahora sí”, explicó.

En la campaña 2018/19 un total de 59.413 empresas agrícolas declararon siembras de soja por 15.328.655 millones de hectáreas, de las cuales el 10% (5.941 productores) concentra el 56,2% del área total, mientras que el 20% representa un 71,8% de la superficie nacional.

El presidente del INASE indicó que entre los análisis inteligentes de los datos aportados por empresarios agrícolas al SISA se incluye una evaluación de la antigüedad de los cultivares declarados. “Hay gente que, por ejemplo, (en 2018/19) declaró sembrar más de 5000 hectáreas con una variedad de soja del año 2002. Alguien que siembra esa superficie es muy probable que lo esté haciendo con ambientaciones y tecnología, ¿y va a estar usando genética de hace 17 años? Eso nos genera dudas y va a requerir una fiscalización”, advirtió.

Por otra parte, Lavignolle indicó que se enviaron unas 400 notificaciones a empresarios agrícolas al detectar inconsistencias en las declaraciones realizadas ante el SISA, las cuales, en caso de ser verificadas, tienen que ser informadas a la AFIP para que este organismo, además de rebajar la categoría del contribuyente en el SISA, decida inicia una propia investigación.

En lo que respecta al trigo, como la introducción del SISA se realizó hacia mediados de la campaña fina, el INASE no dispone de datos para poder realizar una fiscalización del ejercicio 2018/19. El ciclo 2019/20 será entonces el primero en contar con datos del SISA para hacer análisis inteligentes. Además, en la presente campaña se incorporarán evaluaciones de los cultivos de cebada y arveja.

Viejas variedades
Según indica el sitio web valorsoja.com, la variedad de soja más utilizada en la Argentina durante el ciclo 2018/19 tiene doce años de antigüedad. Se trata del cultivar Nidera A5009 RG (foto), con un área de siembra declarada de 1,68 millones de hectáreas (10,9% del total). En el segundo lugar del ranking se ubicó Don Mario 4612 RDF con un 10,4% del área sembrada en la última campaña, Don Mario 40R16 con 8,1%, Don Mario 4615 con 5,2% y Don Mario 3810 con 2,7%.

Apenas cinco cultivares –con una antigüedad promedio de 7 años– concentraron más del 37% de la superficie argentina de soja 2018/19 (15.328.655 millones de hectáreas según los registros del SISA).

El promedio de antigüedad de las diez variedades más sembradas en la última campaña es de 6,8 años, según datos oficial del INASE.

Las primeros quince variedades de soja más sembradas en 2018/19 cubrieron un 51% del área total, mientras que en el restante 48% se emplearon más de 670 cultivares.

Entre las quince variedades más sembradas en la última campaña aparecen tres materiales que contienen el evento Intacta de Bayer-Monsanto (IPRO). Se trata de M6410, 5958 RSF y 6563 RSF.

Una lectura rápida sobre la causa de la elevada antigüedad de los cultivares de soja empleados en la Argentina es por la práctica generalizada del “uso propio”, es decir, la reserva de semilla de propia producción amparada por la Ley de Semillas (Nº 20.247/73).

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