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Aldo Soloa: 50 años “pateando” la calle y vendiendo café

“De a poquito me fui metiendo y la gente me fue conociendo”, relató.

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Por Redacción Grupo La Verdad

Rufino Aldo Soloa, el Nene, el Gaucho, y para muchos, el cafetero, es un personaje recorre la ciudad en bicicleta ofreciendo café con facturas. Comenzó allá por 1969 y nunca paró. 50 años de trabajo, de oficio, de “patear” la calle y siempre con una sonrisa.
Oriundo de Santa Fe, de la localidad de Chañar Ladeado, llegó aquí para quedarse cuando era muy jovencito.
Desde Grupo La Verdad está es una forma de homenajearlo, de darle las gracias por ser parte de la memoria vida de Junín.
Comenzó contando que “arranqué en 1969 recorriendo toda Benito de Miguel vendiendo mi café. En aquella época había dos cafeteros más y hoy es algo que se perdió, sólo los chicos de las escuelas que salen a vender para juntar fondos. De a poquito me fui metiendo y la gente me fue conociendo. Hoy, como están las cosas, sería muy difícil comenzar por la situación, la desconfianza de la gente ante la inseguridad. Me fui ganando el espacio de trabajo y fui el cafetero del Banco Junín, de las zapaterías, Pami, y así fui aumentando las ventas y produciendo más ganancias. Después, allá por el 70 comencé también a vender helado de Frigor, de manera ambulante, los fines de semana. Hoy lo sigo haciendo y hay algunos días que ya no trabajo porque me canso. Espero poder retirarme en unos años”.

Experiencias
Sobre algunas de las cosas que le fueron ocurriendo, relató que “el Banco Junín, que supo tener unos 300 empleados y llegué a vender 25 docenas de facturas, fue una gran experiencia. Los primeros días que entré, el custodio me seguía por todo el banco, hasta la fondo, de una punta a la otra porque tenía desconfianza que robara. Hubo un día que se cansó y dejó de seguirme, y cuando lo hizo los empleados lo empezaron a aplaudir y fue muy divertido. Ahí comencé a trabajar bien, afortunadamente. Estoy muy conforme con mi trabajo y me hice de muchos amigos, conoces mucha gente y eso está bueno”.
“Una vez me robaron, estando en la Laguna. Me paró un Valiant, se bajaron tres tipos, me apuntaron con un revólver y me robaron. Me llevaron todo y pude salvar la bicicleta. Durante toda la temporada alta trabajo en la laguna y este año terminé un poco antes, porque hacía como diez años que no me tomaba unos días para descansar. Es así que volví a Tandil, donde viví cuando era chico, y recorrí los lugares de la infancia, y también viajamos a Santa Fe a visitar a los familiares”, expresó.
Pero hace casi 40 años, ya instalado en su reparto, Junín le quedó chico y salió para Mar del Plata para hacer la temporada estival. Entre 1974 y 1978, todos los veranos salíamos para la costa y vendíamos café, choclo, manzana y helado. Hemos hecho de todo”.

Jubilado
Consultado sobre si se imagina la vida cuando se jubile, sin tener el compromiso de agarrar la bicicleta para salir a repartir el café, manifestó que “hay días que sí y otros que no. Hay días en que vuelvo de trabajar con mucha energía y eso se lo agradezco a Dios y a los clientes, que los he cuidado toda la vida”.

– Salíamos en verano a “hacer la costa”

– “Hemos hecho de todo”

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