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Ahora, te podés arrepentir porque eliminarte los tatuajes es posible

Existe un nuevo método que los saca de manera efectiva y sin que duela: se denomina tecnología de picosegundos.

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A cualquiera nos puede pasar que deseamos hacernos un tatuaje por «x» motivo, nos lo hicimos pero no nos gustó como nos quedó, nos cansamos de tenerlo o, por ejemplo, nos tatuamos el nombre de una ex pareja y resulta que ya no da para seguir teniéndolo; varios motivos, pueden ocurrir para decir: «Ya no lo quiero tener más».

Ahora, te podés arrepentir porque eliminarte los tatuajes, ¡es posible!. Existe un nuevo método que los saca de manera efectiva y sin que duela: se denomina tecnología de picosegundos. Más de un 60% de las personas tatuadas se arrepienten y quieren borrarlo. Hoy, con la llegada de láseres de picosegundos, ha habido un cambio en la concepción del tatuaje: ¡ya no es para siempre!.

Este nuevo tratamiento en sí es doloroso porque las tintas se encuentran depositadas en las capas profundas de la piel que es dónde están los nervios que nos hacen sentir calor, frío, dolor. Al romper las partículas de tinta, se rozan esas terminaciones nerviosas y se siente dolor, pero al ser rápido se tolera muy bien, y en caso que la persona no lo aguante, se puede aplicar anestesia tópica. De todas maneras, al momento de tomar la decisión de borrar un tatuaje, es importante tener una consulta médica para evaluar las posibilidades.

La tecnología de picosegundos trata de un láser de última generación que se caracteriza principalmente por emitir pulsos de energía que tienen una duración de una trillonésima parte de segundo. Este pulso tan corto produce una entrega muy alta de energía en muy poco tiempo y de esta forma, la temperatura de las partículas de la tinta aumenta de forma súbita y las hace estallar en fragmentos mucho más pequeños. Al ser partes tan minúsculas, el organismo las elimina de manera natural a través del sistema linfático.

Entre sesión y sesión, se requiere una espacialidad de entre seis y ocho semanas para que el cuerpo pueda eliminar el pigmento. Este procedimiento permite borrar los tatuajes sin que queden rastros de ellos y con el plus de no dañar la piel. Esto último hasta hoy no podía lograrse, ya que, generalmente se cambiaba un tatuaje por un cicatriz. La aplicación dura entre 10 y 15 minutos y, generalmente, se realizan de una a tres sesiones, aunque la duración del tratamiento dependerá de la condición de la piel en cada caso particular.

Si bien el procedimiento es muy bien tolerado, algunas personas pueden sentir pequeños pellizcos en la zona, entonces se aplica una máscara con crema anestésica y también, se usa un equipo de enfriamiento. Al finalizar la sesión, puede producirse un mínimo enrojecimiento, que no dura más de una a tres horas, por lo que se pueden retomar las actividades normales; se recomienda no exponerse al sol.

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