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Abel González: “La gente de Junín es muy solidaria”

“Yo soy la cara visible de Unidos Para Ayudar, pero sin la comunidad no podemos hacer nada” agregó.

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Abel González, de Unidos Para Ayudar, se refirió a su último viaje al Chaco para llevarle agua potable a las escuelas de la zona y dijo: “Cargamos el camión el sábado 21 y el 22 salimos para el Chaco. Trabajamos en Tres Isletas, a 35 kilómetros paraje El Aguacerito, a 50 La Media Luna y a 70 paraje La Gloria.

Nos comprometimos con ellos en ayudarlos y tuvimos la suerte de hacerlo. Esta vez llevamos tres bombas sumergibles que compramos el año pasado y este año hubo que comprar los tres tanques de 1100 litros, 300 metros de mangueras, metros de cable subterráneo para llevar la corriente. Esto es lo más importante que hicimos en todos los viajes porque el agua es el pan de cada día de esa gente”.

“La gente estaba re contenta”
“La gente estaba re contenta. Fui a recorrer una casa que la gente no paraba de llorar. El agua se saca de un pozo de tres metros que después se calza con palos de madera. Nos faltó dinero para pagar el camión y eso que nos cobró lo mismo que el año pasado.

Este año para nosotros fue durísimo. Lo único que pagamos fue la instalación de las bombas, porque si no se colocan bien se rompen. Eso nos salió 2500 pesos cada una. Lo otro lo hicimos nosotros, ellos hicieron la zanja. Ahora el agua llega a las escuelas en los tres lugares. Esas bombas las compramos por un precio especial.

“Toda la comunidad de La Gloria va a buscar el agua a la escuela y se estaba quedando sin agua. Nosotros paramos siempre en El Aguacerito y de ahí nos vamos moviendo. A veces ni volvíamos a almorzar y la gente nos atendía”, agregó.

“Conocí la pobreza”
Por otro lado, González contó: “El próximo objetivo es unir la escuela vieja con la nueva de El Aguacerito, que hay cuatro metros de distancia, para esto necesitamos chapas, perfiles, ventanas. Ellos nos pueden hacer nada. Estos días nos tocaron temperaturas de 18 grados y estaba re fresco. Después para La Gloria queremos llevar bancos y mesas porque no tienen comedor.

Hasta ahora pudimos cumplir todo. Hace 5 años que hago esto. Empezó todo porque pensamos en ellos. Yo soy militar retirado y estuve destinado en Salta y conocí la pobreza. A través de mis hijos vi el hambre y la miseria que pasan.

En la época que estamos los siguen explotando. Hay que preguntarles cuánto les pagan para cargar el horno de carbón, para cortar la leña. Si ganan 600 pesos al mes es mucho. Con eso viven y alimentan a la familia. En La Media Luna la escuela no tiene ni piso, reboque, ventana, aula, nada.
Mi hija Ramonita quedó ciega por la desnutrición, por eso siempre quise hacer un grupo. Ahora vamos a tratar de llevar más cosas para que hagan su quinta y puedan sacar cosas de ahí. Se comparten las cosas entre todos”.

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