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A un año del comienzo de la inundación, los productores esperan poder cosechar

Luego de la gran masa de agua que complicó Junín y gran parte de la provincia de Buenos Aires, ahora hay una prolongada sequía que impide, una vez más, que se pueda trabajar con normalidad.

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A fines de 2016, más precisamente para las fiestas de fin de año, Junín comenzó a transitar un calvario con la inundación que aún no ha concluido. En febrero, cortaron definitivamente la Ruta 7, a la altura de la laguna La Picasa, por los desbordes.

En abril, durante un fin de semana fatídico no paró de llover, provocando anegamientos en barrios y casas de la ciudad, con personas evacuadas.

Si bien en Junín y la zona todo está más tranquilo en cuanto a inundaciones se refiere, el agua sigue bajando, aún hay muchas hectáreas anegadas debido a que las napas están altas y no hay posibilidad de desagote.

Los productores agropecuarios fueron acaso los más perjudicados. Primero por el agua, ahora por la sequía.

 

Productores. El productor Gastón Paz habló sobre el tema y puntualizó que “fue complejo durante el otoño y el invierno del año que pasó. Fue complicado como consecuencia de que justo coincidió con el levantamiento de la cosecha, eso creo una angustia importante y una demora en la recolección que se notó más en los campos más bajos. Esto duró hasta agosto y, en los ribereños, recién comenzó a normalizarse en octubre. Hubo una pérdida importante en recolección de cultivos y de calidad en algunas sojas. Después de esto, rápidamente, pasamos a una seca que se está sintiendo y mucho. Hay cultivos que han sufrido una merma en cuanto al rendimiento y ahora se está evaluando que hacer”.

 

Los animales. Sobre el tema de la hacienda, Paz manifestó que “pese a que los caminos estaban mal, rápidamente se pudo sacar de los lugares en donde había más agua y se la llevó a lugares más altos. El destete prácticamente ya había terminado y eso fue un alivio. Se llevó las vacas a lugares donde ya se había cosechado la soja y el maíz. Hubo contratiempos y pérdidas importantes de pastura que se pudrieron, lo que significa una descapitalización importante. Ahora hay que volver a sembrar, no se pudo hacer en la primavera así que habrá que esperar al otoño. Fue un 2017 difícil para el campo, este 2018 comenzó con preocupación y esperemos que todo mejore”.

“El deterioro de los términos de intercambio del producto ha sido importante porque los productos del campo, en promedio, no subieron más del 10% y la inflación fue del 25%. La hacienda subió un 22% en dos años y la inflación fue el 60. A esto hay que sumarle lo que hoy más impacta: el impuesto inmobiliario y los demás gastos. La situación de rentabilidad no es tan buena”, expresó.

 

Carnes. Sobre la apertura de las exportaciones, el productor dijo que “pone en un escenario muy favorable a la ganadería porque la exportación encuentra lugares para ir y hoy se esto se está facilitando. A la ganadería le viene muy bien porque sale de estar presa de un consumo interno que sigue siendo bueno, porque el precio de la carne en el mostrador es interesante, competitiva y, al productor, le da un poco de oxigeno porque el volumen producido de carne está creciendo. Hay mayor oferta, una demanda estable pero el exceso hace que se pueda exportar. Además, los frigoríficos integran mejor la media res: hay cortes que se pueden exportar a buen precio y pueden bajar el valor de la carne en mostrador”.

 

El agua. El arquitecto Marcelo Balestrasse había manifestado a La Verdad hace un tiempo que “Mar Chiquita, en su punto máximo después de las inundaciones, llegó a tener una cota de 79.40 sobre el nivel del mar. Hoy está en cota 77.60 y sigue alta.  Habitualmente, en época de sequía, está en cota 77, con lo cual aún hay unos 60 centímetros por encima de lo normal. La Laguna de Gómez llegó a tener una cota de 76.40 y hoy está en 75.40”.

“El río Salado ha bajado más de un metro y aún tiene unos 45 centímetros para bajar y encontrarse así con su régimen normal. Por último, El Carpincho está en una cota de 69.50 y llegó a tener, como máximo, 69.88. El volumen del agua que sube o baja tiene que ver con las napas y las lluvias que estamos recibiendo”.

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