Seguinos en
Binaria Seguros

Locales

A los 87 años, cursa el secundario

Antonio Mirenda es un ejemplo de vida: está cumpliendo con un sueño y va a la escuela los sábados.

Publicado

el

La edad no significó un impedimento. Con 87 años, hace unos meses decidió hacer realidad su sueño siempre postergado: transitar los tres años del nivel secundario de educación y obtener el ansiado título.
Antonio Mirenda es un ejemplo de fortaleza y determinación. Hace ya muchos años, ya veía que le gustaba el estudio, pero la vida tenía preparado otro destino para él. Así que esperó el momento y en diciembre se anotó para cursar el secundario. Ante los micrófonos de LT 20, contó su historia, acompañado por su hija Mirta.
“Siempre me gustó la escuela y tuve intenciones de seguir la secundaria, algo que me había quedado pendiente. Me decidí el año pasado a continuar los estudios y me anoté donde hice el primario, la Escuela 18. Yo no figuraba en ningún lado, me mandaron a varios lugares y como tenía el boletín de los seis años de primaria, aporté los datos que necesitaban para hacer los trámites para empezar la secundaria”, observó.
Allá por su niñez, recordó que “hacía los deberes cuando mi mamá sacaba los platos de la mesa. Mi padre trabajaba también a la tarde, yo seguía estudiando y él me prometía darme estudios, pero falleció y tuve que empezar a trabajar”.

Lo que llegó
Antonio sigue viviendo todavía donde nació, en el barrio Villa Talleres. Ahora, para hacer tareas y repasar, “me junto con mis compañeros a estudiar, somos cuatro o cinco en mi casa”.
Asiste a clases todos los días sábados de 13 a 17, en la Escuela Nº 12, cuatro materias: Matemáticas, Lengua y Literatura, Filosofía e Historia.
“Lo que más me gusta son los números, me cuesta un poco pero no me gana. Filosofía es la que menos me gusta”, contó, y en este desafío, “cuando algo no me sale, mi nieto me explica y me ayuda. También colabora mi yerno, porque cuando recién empezamos la profesora nos presentó unos ejercicios de antes que yo saqué en el acto, cuando los chicos de ahora no sabían hacer esa cuenta sencilla”.
“Si hubiese podido hacer el secundario en su momento, me hubiese gustado ser contador público luego en la facultad”, explicó, pero la vida le tenía reservado otro destino: “A los 20 años me llamaron del ferrocarril, en el Sindicato de La Fraternidad. Después me tocó el servicio militar obligatorio, volví y rendí examen para maquinista: hacíamos Junín-Retiro y Junín-Villa Mercedes”.

Un ejemplo
Su hija Mirta agregó: “Me pareció bien la idea de un reportaje, porque él es muy simpático y abierto, además de representar un gran ejemplo de que cuando uno quiere y tiene ganas, todo se puede”.
“Para esos chicos que andan dando vueltas por la vida, deben saber que siempre tienen la posibilidad de estudiar y cumplir los sueños que tengan”, remarcó, y dijo que “nosotros nos sorprendimos cuando quiso continuar sus estudios. Toca también el bombo, algo que aprendió hace alrededor de seis años”.
Al respecto, Antonio narró: “Fui a una excursión a Chapadmalal y en la última noche, una mujer nos enseñó los pasos de una chacarera. Como no entendí nada, al regresar a Junín fui a aprender y después salimos a bailar en todos los lugares”.
En su vida, todo es determinación y desafío, y aún a los 87 años está dispuesto a dar batalla.

MÁS NOTICIAS

Más Leidas