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A dos años de la muerte de Gramajo la investigación no tuvo avances significativos

Para la familia nada había sido como les explicaban y comenzaron a buscar una respuesta.

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Desde la muerte de Roberto Gramajo, 730 días no fueron suficientes para que la justicia encuentre al conductor de la camioneta que protagonizó el siniestro vial que se cobró la vida del juninense de 32 años, en Benito de Miguel, a metros de su intersección con calle Bernabé Ferreyra.

Aquella madrugada del 1° de agosto, Gramajo se trasladaba en moto hacia su domicilio cuando termina impactando contra un árbol y muere en el acto.
Transcurridas las primeras horas, fuentes cercanas a la investigación daban cuenta que el hombre habría perdido el dominio del rodado sin que hubiera participado un segundo vehículo.

Para la familia nada había sido como les explicaban y comenzaron a buscar una respuesta.

Uno de los primeros indicios fueron partes de la óptica de un vehículo en el lugar del siniestro y que no se correspondían con la moto, encontradas por un hermano de la víctima. Personalmente los entregaron en fiscalía.

Doloridos pero firmes recorrieron Avenida Benito de Miguel hasta que encontraron imágenes de una cámara de seguridad que ubicaba a un segundo vehículo participando del incidente vial. La búsqueda no se detuvo, siguieron por otras arterias, consiguieron registros de una cámara privada que además de mostrar la presencia de un utilitario también permitía ver que una de las puertas estaba ploteada y sin demasiada nitidez, un número telefónico.

Desde la fiscalía habrían detectado la identidad de la persona que aquel 31 de julio era propietaria del vehículo y que lo había vendido diez días después.

Pasaron los meses que llegaron acompañados de marchas reclamando justicia, reuniones con el Fiscal General, el intendente Pablo Petrecca.
Pero hoy, a dos años de la muerte de Roberto Gramajo, la familia sigue esperando las respuestas que no llegan.

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