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A 20 años del nuevo Código Procesal Penal

El fiscal Carlos Colimedaglia expresó a LA VERDAD que “se está trabajando mejor pero sí con más elementos técnicos. A veces la prueba no llega pero también es cierto que ahora se tienen muchos más elementos para recabarlas”.

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El 28 de septiembre se cumplieron 20 años desde que fuera puesto en marcha la reforma al Código Procesal Penal en la provincia de Buenos Aires. Y al igual que en el resto del territorio, hubo que poner en marcha otra forma de trabajo, cambios que necesitaron de nuevos espacios físicos y funcionarios.
Por entonces, los primeros nombramientos fueron para los Dres. Roberto Rodriguez, Marcelo Tuñón y Carlos Colimedaglia.
Los dos primeros ya se han alejado de la función judicial y quien permanece es el titular de la UFIJ 3.
“En realidad asumí un mes antes, pero entramos en vigencia el 28 de septiembre” recuerda el Dr. Colimedaglia en diálogo con LA VERDAD. “En esa primera etapa éramos tres fiscales. Estaba la Dra. Monclá, que ya era fiscal de juicio y residual. Primero asumimos Tuñón y yo como adjuntos y Rodríguez como titular. Con el transcurso del tiempo se concursaron los cargos y fuimos designados los tres”.
Después “fueron viniendo los otros compañeros y de a poco se fue llenando la plantilla. Es la que debería ser hoy. Se está trabajando bien aunque un poco sobrecargados porque hay faltantes de fiscales, lo que implica que tenemos turnos un poco más seguido”.

UN DELITO QUE FUE MUTANDO

Si bien en lo que respecta al “índice delictivo, ha mutado, hay algunos que antes se cometían y ahora no son tan frecuentes”. A modo de ejemplo habló de los hechos de piratería del asfalto, que “eran muchos. Se hizo un buen trabajo y al menos en nuestra zona, ahora, no es que esté libre pero no con la frecuencia que se daba cuando empezamos. Llegábamos a tener más de 20 de ese tipo”.
Previo a la modificación, “solo eramos fiscales de instrucción y para los juicios, estaban primero la Dra. Monclá y luego llegó Quidiello. Después se sumaron fiscalías Correccionales y ahora hacemos toda la etapa de punta a punta. Desde la instrucción hasta el juicio”.
Luego, “en la medida que se ha ido adaptando la temática del trabajo los tratados compromisos internacionales poner en vigencia materias que antes se trataban en forma general ahora se hacen en particular como los hechos de violencia de género o estupefacientes. Son las tematizadas”.

PRUEBAS PERICIALES

“En materia de prueba pericial se ha avanzado muchísimo al tener el Instituto, donde se pueden hacer pruebas genéticas, autopsias, toda la parte de laboratorio. Antes teníamos que mandarlas a La Plata y esperar. En delitos complejos, con la llegada del Instituto Forense hay un aporte sustancial de la Procuración para nuestro Departamento Judicial.
Faltan es cierto algunas materias como las relacionadas con la accidentología que se van cubriendo con Científica y la oficina pericial que funciona en La Plata.
De aquellos primeros años en los que trabajaban “muy amontonados”, llegaría el cambio de edificio. “En realidad comenzamos tres fiscales con siete instructores y un puñadito de empleados. Así empezamos hace veinte años. Después, como todo, se fue dotando al Ministerio Público Fiscal de recursos humanos y técnicos. Llegaron las ayudantías fiscales. Hoy hay una en cada cabecera de Partid y la comunidad está cubierta. Es como tener al fiscal presente”.
Un dato interesante mencionado por el Dr. Carlos Colimedaglía es que no cree que “ahora se esté trabajando mejor pero sí con más elementos técnicos. A veces la prueba no llega pero también es cierto que ahora se tienen muchos más elementos para recabarlas. Se han perfeccionado las formas de recolección de material probatorio en la escena del crimen Y así como evolucionó la fiscalía, también la Policía que cada día está trabajando de manera más profesional. Hay áreas para delitos complejos, homicidios. Y eso, juntamente con Fiscalía General que cuenta con instructores de delitos complejos que colaboran con los fiscales de turno”.
La tecnología fue sumando nuevos elementos. “Antes había que hacer un seguimiento de teléfono, por ejemplo, número por número y ahora se ha evolucionado mucho. Hay delitos complejos que ahora se esclarecen más rápido. Costaba más trabajo y más tiempo hacer algún seguimiento, pero se sigue trabajando de la misma manera y con el mismo entusiasmo, en pos de dar una respuesta a la comunidad”.
A la hora de hacer un balance, el fiscal destacó que “Ya estoy llegando al filo de mi carrera judicial. Me falta poco menos de un año y monedas para irme”.
Entonces se cumplirán treinta años en su carrera judicial dado que sus primeros diez años se cumplieron en el fuero Civil aquella que comenzó en la Justicia Civil. Y “de todo ese tiempo, mi balance es positivo. Me puedo haber equivocado. Seguramente me he equivocado en muchas cosas, pero entiendo que me he entregado plenamente a la profesión y la responsabilidad que implica. Lo he hecho con pasión porque me gusta. Le pongo mucha garra y me enojo cuando las cosas no me salen y quienes me conocen saben que soy de tener un carácter un poco enojadizo, pero a veces es por la impotencia de no poder dar una respuesta a la gente que me la pide”.

UN BALANCE POSITIVO

A la hora de hacer un balance habiendo transcurrido veinte años de la reforma, “es positivo.
Y “destaco a todos mis compañeros. Los que fueron pasando por la Fiscalía. Recuerdo profundamente a los que no están. A Daniel Nagore, que fue mi gran compañero de camino durante estos veinte años”. También “a funcionarios tales como Cristián Gómez, Cristian Caggiano, Darío Policastro, por nombrar a algunos. Gente que quiero mucho y con la que sigo trabajando hoy como Miguel Reisenauer, Ariel Gallinotti, Víctor Canosa, Rubio. Gente con la que daba o sigue dando gusto trabajar o encontrarse en la calle”.

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