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A 16 años de la noche que Junín estuvo en vilo

El 23 de enero de 2002 un grupo de autoconvocados se concentró en las calles del centro de la ciudad y comenzó a marchar. La recorrida incluyó pasos por los domicilios particulares de varios ex legisladores y del ex intendente Abel Miguel. La violencia estalló frente a la casa de la entonces diputada Mirta Rubini

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La salida abrupta del Gobierno de Fernando De La Rúa en diciembre de 2001 se vio enmarcada por una crisis económica, política y social.

Las medidas económicas adoptadas por el entonces ministro Domingo Cavallo acentuaron los cuestionamientos al Gobierno de la Alianza y culminaron con una jornada trágica en Plaza de Mayo, donde murieron decenas de personas.

Los medios de comunicación reflejaban entonces situaciones de violencia e indignación popular casi de manera constante. La TV, la radio y los diarios daban cuenta de enfrentamientos y desmanes en casi todas las provincias del país, aunque los focos más radicalizados tenían que ver con el conurbano bonaerense y las provincias de Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos.

La sucesión de presidentes que se dio en menos de una semana poco contribuía a la paz social, y los escenarios violentos de fines de diciembre se propagaron a enero con marchas, asambleas vecinales, cacerolazos, resistencias al ‘corralito’, escraches a los bancos y saqueos repetidos.

Junín no fue ajeno al contexto, y si bien las imágenes televisivas en principio resultaban ‘lejanas’, con el correr de los días el clima local fue cambiando.

Sobre mediados de enero de 2002 se comenzaron a ver las primeras pintadas en contra del ex intendente Abel Miguel sobre la puerta misma del Palacio Municipal. En esos días también se logró desarticular alguna intención de saqueo y se reforzaron las medidas de seguridad.

La noche del 23 de enero un grupo de autoconvocados se concentró en las calles del centro de la ciudad y comenzó a marchar. La recorrida incluyó pasos por los domicilios particulares del ex intendente Miguel y de los ex legisladores Juan José Itoiz, Armando Blassi, Gustavo Ferrari y Mirta Rubini. Fue precisamente en la casa de la por entonces diputada nacional, ubicada al 800 de Remedios de Escalada de San Martín, donde se dio el hecho más grave de la noche. Los manifestantes llegaron hasta la puerta, comenzaron a hacerse sentir, se acercaron a una de las ventanas y desde adentró se ejecutó un disparo de arma de fuego que dio en el abdomen de un hombre, Antonio Luis Bustos, que estaba apoyado sobre su bicicleta cercano a la propiedad de la diputada. De ahí en adelante todo fue un caos.

 

“La gente estaba mal”

 “Yo estaba en sesión en el Congreso esa noche. En un momento salimos a una oficina de Presidencia y vi por televisión lo que estaba pasando. Me llamó la atención haber visto una remera que parecía mía, y cuando leo la pantalla veo que decía ‘le queman la casa a una diputada en Junín’. No lo podía creer”, recuerda, 16 años después, Rubini en una entrevista con La Verdad.

“Esto era un caos, en ese momento la sociedad estaba muy irascible. La gente estaba mal, la sociedad en sí estaba mal. Hoy la gente también está mal, pero la democracia está más avanzada y yo creo que ese golpe sirvió para aprender. Ningún juninense, y ningún argentino, merece vivir una situación como la de ese momento”, agregó sobre aquellos meses de diciembre de 2001 y enero de 2002.

“Hoy también estamos pasando momentos muy difíciles, por eso pienso que el actual Gobierno tiene que dar un golpe de timón para revertir esto, no hace poco la gente le volvió a dar un voto de confianza. El cambio que necesitamos es para mejor, no para peor. Yo veo que lo que pasa no es bueno, las escalas son cada vez más amplias, las diferencias entre el que más y el que menos tiene es cada vez mayor. Los que acumulan poder acumulan cada vez más. El mismo que acumula poder a la vez acumula riqueza y eso se transforma en un combo explosivo para el país. Si se sigue así la clase media tiende a desaparecer”, analizó acerca de la actualidad.

Volviendo sobre la caótica noche de enero de 2002, la ex legisladora rememoró: “Veníamos mal en esa época, no había previsibilidad. No sabían que hacer, no supieron gobernar, y este gobierno tampoco está dando en la tecla. Lo dijo también el Papa, tenemos que revertir esta situación de diferencia social tan profunda.

Aquel hecho político y doloroso tan importante fue el detonante para que a mi marido se le quebrara la salud casi definitivamente. Eso me modificó a mí, afectó mi imagen también. Fueron 50 años que se borraron de un plumazo, es como que tuve que empezar de cero después de eso. En esa época me quedé al lado de mi marido para acompañarlo. Fue un momento muy duro, por eso digo que la gente no quiere volver a pasar por un momento como ese. Este Gobierno debe darse cuenta que estamos mal y tiene que revertir la situación”.

 

“Libre de culpa y cargo”

“De alguna manera, después de lo que pasé, ahora estoy contenta porque mi hijo salió libre de culpa y cargo. Es una resolución de la Corte Suprema.  Leyeron bien la causa y vuelven a ratificar la defensa, el alegato que había hecho en su momento el doctor Miguel Vilaseca. La defensa fue impecable, estaba muy bien hecha. Quedó claro que se trató de legítima defensa. Es importante saber que siempre hay gente valiosa en la Justicia”, dijo Rubini acerca de la situación legal de su hijo Marcos Alberti.

En febrero de 2002 el juez José Lucchini solicitó la prisión preventiva para el hijo de la por entonces diputada, detenido bajo la acusación de haber baleado a un manifestante que participaba del ‘escrache’ contra la legisladora frente a su casa. El hecho que el juez le atribuyó al imputado ocurrió en la noche del 23 de enero, cuando desde el interior de Remedios de Escalada de San Martín 866 se efectuaron disparos que hirieron de gravedad a Bustos.

En marzo de 2002 el hijo de Rubini fue habilitado por la Justicia a cumplir arresto domiciliario en un departamento de Buenos Aires y era vigilado mediante un dispositivo electrónico. La jueza Marisa Muñoz Saggese había dispuesto el arresto domiciliario en un inmueble de la calle Billinghurst monitoreado por el Servicio Penitenciario Bonaerense.

Posteriormente, tras haber sido absuelto por Vilaseca, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Junín, la causa de Alberti pasó a la Corte Provincial que también le dictó la misma sentencia en octubre pasado.

 

“No pensé que todo podía terminar así”

Natalia Balla, periodista del diario La Verdad, cubrió en ese entonces para este medio la noticia.  “Era un mundo de gente, recuerdo que hasta la casa de Abel Miguel la manifestación fue medianamente tranquila. Gritaban ‘que se vayan todos’ y ahí decidieron ir a lo de Mirta Rubini. En la esquina de Remedios de Escalada y Necochea tiraron gas lacrimógeno, estuve sentada un rato tratando de recuperarme porque no podía abrir los ojos.  Fue la primera vez que me tocó cubrir un acontecimiento como ese. No pensé que todo podía terminar como terminó”, recordó sobre el episodio del año 2002. 

 

“El clima estaba raro”

Claudia Birello, conductora de LT 20 Radio Junín en la actualidad, trabajó la noche del 23 de enero de 2002 para Radio Belgrano, que transmitió en directo lo que sucedió por esas horas.

“Los reclamos eran repetidos en esa época, había domicilios de funcionarios, dirigentes o legisladores que siempre fueron blanco de estas manifestaciones, por ejemplo la casa del intendente Miguel o la casa de Rubini de calle Belgrano que en ese momento estaba en construcción.

Esa noche el recorrido fue más amplio, se agregaron domicilios de distintos funcionarios y la situación venía tranquila hasta el paso de la marcha por un bar que estaba ubicado sobre la calle Pellegrini y se llamaba Urbano, donde un dirigente radical respondió a los manifestantes y se generó un inconveniente importante. De ahí en adelante la gente se envalentonó, fue a la casa de Abel Miguel que tenía todo el frente custodiado por personal policial, y desde allí a la de Rubini, que era legisladora nacional.

El clima estaba raro, pero la gente estaba en la calle, no en la vereda de la vivienda. Cuando algunos se empezaron  a acercar para golpear la puerta y una ventana se escuchó un disparo que dio sobre Antonio Bustos, que estaba apoyado en una bicicleta y con su hijo. Cuando una camioneta sacó a Bustos del lugar porque estaba herido, la situación pasó a mayores hasta que varios minutos después llegó la Policía y corrió a la gente. Esos fueron los momentos de mayor tensión, donde inclusive la gente sacó una camioneta del garaje, la dio vuelta y empezó a prender fuego”, relató Birello acerca de aquel hecho.

 

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