Lunes 6 de noviembre de 2017, 08:05

Un cura de Lincoln dio una misa en Nueva York por las víctimas del atentado

“Lo único que puede dar consuelo a las familias es pensar que los fallecidos eran amigos, compañeros de estudio, que mantenían una amistad por muchos años y que el viaje final lo hicieron juntos también”, dijo a Clarín el padre Carlos Mullins, un argentino que vive en Nueva York, conmovido por la muerte de los cinco compatriotas en el atentado del martes.

En el Día de los Difuntos, el sacerdote nacido en Lincoln, provincia de Buenos Aires, y con 41 años de residencia en Nueva York, se acercó al consulado argentino de esta ciudad justo cuando comenzaron a arribar los familiares de las víctimas.

Ofreció dar en su misa del domingo en la Basílica Antigua Catedral de San Patricio, en el barrio Pequeña Italia, para quienes quieran homenajear a las víctimas. “Si los familiares están todavía acá o los argentinos que quieran orar por los difuntos y por las familias, será un gusto”.

El sacerdote, de origen irlandés, siguió paso a paso conmovido las noticias del acto terrorista y de las víctimas argentinas. Y señaló, como consuelo: “La muerte es un viaje final. La muerte es triste para los que se quedan, pero no para los que se van”.