Martes 21 de noviembre de 2017, 11:06

El Padre Di Paola misionará hoy en los barrios de 9 de Julio

El centro barrial “Padre Pedro Traveset” comenzará a funcionar con la llegada del cura villero “Pepe” Di Paola a Nueve de Julio. El sacerdote es un incansable luchador contra las drogas que comenzó con su misión desde el interior de las villas porteñas. En el 2008, viviendo en la villa 21, fundó el primer Hogar de Cristo junto al por entonces cardenal Jorge Bergoglio.
José María Di Paola –que pertenece al movimiento de la Iglesia Católica conocido como “Los curas villeros”-, llegará este martes 21 junto con 19 jóvenes recuperados de las adicciones. Permanecerá en la ciudad hasta el 23 de noviembre, tiempo durante el que recorrerá los hogares de Ciudad Nueva, realizará encuentros con niños y adolescentes y celebrará la misa por la tarde.

El Centro barrial Padre Pedro Traveset
El Hogar de Cristo Padre Pedro Traveset es el primero que se pone en marcha en la diócesis de 9 de Julio. De este modo se avanza con la insistente petición de Monseñor Ariel Torrado Mosconi, de abrir un centro barrial en cada una de las ciudades principales de los 17 distritos que conforman el territorio diocesano.
Estará ubicado en Sáenz Peña 955, pleno corazón de Ciudad Nueva y funcionará tres días por semana, de 10 a 17 horas. Está destinado a adolescentes y jóvenes desde los 14 años con problema de adicciones. 
Será dirigido por el padre Guillermo Gómez a quien acompañarán el Diácono Ariel Palanga y la hermana Margarita.

Lo atenderán un grupo de voluntarios y dos y será asesorado y acompañado en sus inicios por dos especialistas en el campo, Marcelo Del Campo y Flavio Alman, que y trabajaron en la entonces comunidad terapéutica de internación de Santo Tomás (localidad de Carlos Casares).
 
Los Hogares de Cristo
 

Los Centros Barriales u Hogares de Cristo nacen como propuesta de la Iglesia ante el creciente avance de los jóvenes y niños en el consumo de drogas. Se diferencia de otras instituciones en que asisten a la persona con una mirada integral humanitaria y trabaja en red con otras instituciones tanto públicas como privadas para satisfacer las necesidades, también las  materiales, más inmediatas. Otra de sus diferencias más notorias es que en vez de aguardar la llegada espontánea de los jóvenes salen a su encuentro. De este modo aplican a la realidad concreta la insistente predica del Santo Padre para procurar una Iglesia cada vez más abierta y que sale a la calle en busca de quienes aún están alejados de ella.