Miércoles 6 de diciembre de 2017, 07:56

Abuelas presentaron a la nieta 126

Las Abuelas de Plaza de Mayo presentaron ayer a la nieta recuperada número 126, llamada Adriana, hija de Edgardo Garnier y Violeta Graciela Ortonali, ambos desaparecidos durante la última dictadura.

"Esta vez no pudieron: el amor le ganó al odio. El amor es más fuerte que el odio, siempre", celebró la joven, que participó de la conferencia en la sede de Abuelas, acompañada por la presidenta de la entidad, Estela Carlotto, y familiares y compañeros de militancia de su padre y la madre.

Adriana, nacida en enero de 1977 durante el cautiverio de su madre, podrá conocer a su abuela paterna, Blanca Díaz de Garnier, que vive en Concepción del Uruguay, donde nació su padre y podrá charlar con sus familiares paternos y maternos, y sus compañeros de militancia.

"Se me completó la vida", afirmó la joven, quien dijo sentirse "plena" y celebró tener "una abuela", que actualmente tiene 86 años y llevaba cuatro décadas de búsqueda.

Como en muchos de los últimos casos, la joven se acercó al área de Presentación Espontánea de Abuelas de Plaza de Mayo luego de que alguien de su entorno le confesara que no era hija biológica de quienes la habían criado: hasta entonces, ella no

tenía dudas sobre su identidad.

"Me enteré que no era hija biológica de mis padres un sábado y el lunes siguiente ya estaba acá para preguntar si era hija de desaparecidos, más que nada por mi fecha de nacimiento", explicó ante la prensa.

Su partida de nacimiento falsa está firmada por la médica Juana Franicevich, quien ya había fraguado las partidas de nacimiento de tres nietos que fueron restituidos recientemente.

 

Larga espera. Desde el área de Presentación Espontánea fue atendida y luego derivada a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para completar la información documental y, después, realizar el análisis en el Banco Nacional de Datos Genéticos.

La joven relató que le dieron turno para hacer los análisis en la CONADI y que cuatro meses más tarde la llamaron para decirle que no había habido compatibilidad con el registro: "Seguí mi vida pensando otra historia, que me habían abandonado, por

ejemplo, pero no podía tener certeza, tenía que aprender a vivir con eso. ¿Dónde iba a buscar cuarenta años más tarde?", indicó.

Este lunes, sin embargo, la nieta recibió un nuevo llamado de la entidad: "Me dijeron que había información que me tenían que dar personalmente y ahí sospeché, me puse muy ansiosa y una compañera de trabajo me acompañó", explicó.

Finalmente, ese mismo día, la joven supo que es la hija de Violeta y Edgardo: recibió la noticia en la CONADI con "felicidad" e inmediatamente accedió a acercarse a Abuelas para encontrarse con su familia y compañeros de militancia de sus padres, con quienes ya pudo intercambiar algunas anécdotas y abrazos.