Sábado 12 de agosto de 2017, 23:50

Operativo aprender: un punto de partida para mejorar la educación

Existe consenso en nuestro país con relación al estado de la educación pública en general y los resultados del actual sistema: nuestros niños y jóvenes están aprendiendo poco y mal.

 

Este reconocimiento generalizado de oficialistas y opositores, docentes padres y especialistas, coincide en la necesidad de cambios en un sistema que no ofrece resultados desde hace décadas.

 

Más allá de las consideraciones y críticas sobre el operativo Aprender, sea con buenas o malas intenciones, no hay dudas de que es un punto de partida para mejorar la educación. Los datos siempre promueven un debate, debemos acordar un diagnóstico básico y establecer metas consensuadas para desarrollar los cambios.

 

El operativo incluyó casi todos los niveles de enseñanza, cuatro áreas de estudio, matemáticas, ciencias naturales, sociales y lengua. Se desarrolló en más de 30 mil escuelas de gestión pública y privada de todas las jurisdicciones educativas de la República con más del 70% de participación. En síntesis, la evaluación generó cientos de miles de datos esenciales para establecer las acciones a desarrollar.

 

Esta información, que transforma casi en un censo los resultados del operativo, supera ampliamente a cualquier estudio internacional en la materia. Además, otorga una gran fiabilidad como instrumento de debate y acción educativa.

 

En el camino por recorrer, todos somos parte y tenemos roles a desarrollar. El eje debe estar dado por la actividad y la iniciativa de cada establecimiento educativo, que comienza a recuperar autonomía para ser parte fundamental de este proceso de mejora.

 

Entre otras cuestiones, debemos abocarnos a jerarquizar al docente, su formación, sus condiciones de trabajo. A revitalizar el rol de la sociedad y de los padres acompañando a los docentes y a los alumnos. Y a promover el rol de los gobiernos que, a través de una política de Estado, deberán garantizar la infraestructura, los salarios dignos y la inversión en tecnología educativa que haga posible los cambios.

 

Dos funciones importantes de la tarea son el aprendizaje y la integración social. En una sociedad compleja y conflictiva, el rol de la escuela es determinante para el desarrollo de la comunidad. Nuestra escuela pública fue un ejemplo contundente de la inclusión social, donde el hijo del portero y el hijo del médico compartían el aula.

 

Los verdaderos resultados los veremos cuando hayamos logrado, en cada rincón de nuestro país, reconstruir la comunidad educativa alrededor de cada institución escolar.

 

Para esto, un punto de partida determinante es la cooperación entre la comunidad de padres y vecinos con los maestros y directivos. Y todos ellos respaldados, sin retaceos, por parte de la gestión estatal. Los cambios en educación son procesos de mucho tiempo y requieren del compromiso del Estado en su implementación. Es una tarea que este gobierno ha decidido emprender.

 

 

 

(*) Subsecretaria de Políticas Docentes y Gestión territorial