Domingo 19 de marzo de 2017, 02:32

Marzo, un mes signado por la violencia juninense

Marzo, un mes al rojo vivo: en un repaso por la historia, pueden verse la cantidad importante de casos de homicidios que se registraron en la ciudad. Algunos resultaron con los culpables tras las rejas, otros todavía siguen impunes y los asesinos dando vueltas por Junín, entre medio de todos.

LA VERDAD realizó una compilación de los casos más sonados, para no perder la memoria colectiva.

 

El pediatra Arturo Cobas

Ya pasaron seis años de la muerte del querido pediatra Arturo Cobas, asesinado en la madrugada del 16 de marzo de 2011. Por el crimen fue condenado a 17 años de prisión Emmanuel “Taty” Ferreyra, encontrado culpable del delito de homicidio simple, por el tribunal oral N1 de la ciudad de Junín,  integrado por Miguel Ángel Vilaseca, Karina Piegari y Esteban Melilli.

El profesional, de 56 años de edad, fue encontrado en la vivienda de la quinta en la cual residía, en cuyo patio se halló muerto, también, un perro de raza rottweiler de su propiedad.

Personal policial de la Comisaría Junín Segunda había comenzado a investigar el caso al hallarse abandonado, cerca de las 6 de la mañana, el automóvil del pediatra, una Volskwagen Cross negra, que había sido incendiada en una esquina del barrio FONAVI.

Luego de este hallazgo, los efectivos se trasladaron a la quinta del doctor Cobas donde, tras no recibir respuesta desde el interior de la misma y haber divisado al rottweiler asesinado, se decidió acceder violentando una ventana.

Enseguida, los uniformados se encontraron con el cuerpo sin vida del médico, que estaba atado de pies y manos y había sido violentamente golpeado en la cabeza con una llave «Stilson», hallada al lado de su cadáver junto con unos $1.270. Además, en uno de los bolsillos del pantalón el pediatra tenía otros $80, lo que llevó a descartar el robo como móvil del asesinato.

El médico se destacaba por su labor profesional en el Hospital y en la medicina privada, además de haber participado de distintas actividades solidarias. Tenía muchos amigos, y era habitual que los recibiera en su casa quinta, en la que no se halló ninguna puerta ni ventana forzada el día de su asesinato.

 

Golpes en la oscuridad

El 18 de marzo de 2002 se produjo el asesinato de Ramona Anastasia Morales, de 88 años, quien murió dos días después de haber sufrido una brutal golpiza durante un asalto cometido en su casa, ubicada en la calle Vicente López y Planes 234. El ladrón que la atacó le robó dinero y alhajas.

Poco después de cenar, Ramona Anastasia Lucero viuda de Morales se había acomodado en un sillón de su casa para mirar televisión. Pero de repente, y en medio de una fuerte tormenta, se cortó la luz. A partir de ese instante se inició una pesadilla que terminó con la vida de la anciana. Todavía no pudo determinarse quién fue el autor de este crimen.

La furia del delincuente que buscaba plata y objetos de valor se descargó bajo la forma de trompadas contra el rostro de la indefensa Lucero, atada, hasta dejarla aturdida.

Estaba todo oscuro, pero el asaltante igualmente revisó los ambientes y pudo apoderarse de dinero en efectivo y un anillo de oro.

En pocos minutos abandonó a la víctima malherida y huyó de la vivienda. Los investigadores del caso establecieron que el ladrón había ingresado por los fondos y cuando se cortó la luz sorprendió a la víctima mientras estaba sentada. Allí la torturó brutalmente para que revelara el lugar donde guardaba sus ahorros.

Lucero permaneció inmóvil desde las 21.30 del viernes 15 de mayo hasta las 8 del día siguiente. Durante todo ese tiempo la anciana luchó para deshacerse de las ataduras. Y cuando logró liberarse llamó a la Policía. Falleció días después, tras agonizar.

 

Desaparición y muerte

El 25 de marzo de 1996 Armando Orsi (70 años) murió asfixiado por estrangulamiento y su cadáver apareció sobre la continuación de la calle Garibaldi, detrás del Parque Borchex, tras haber permanecido desaparecido por varios días.

En ese sitio, que corresponde a una propiedad privada, los investigadores hallaron también dinero en un charco de agua, por lo que se pensó en principio en un robo.

La investigación realizada después no arrojó resultados positivos y hoy, 21 años después, integra la lista de los casos impunes que permanecen sin respuesta.

 

Pueblo movilizado

Tras el disparo mortal, Karen Campos (17 años) cayó en los brazos de su madre. El ladrón, que segundos antes le había exigido “la plata, la plata”, mientras le apuntaba con un arma, escapó corriendo del maxikiosco “Carlito”, ubicado en el barrio de Villa Belgrano. Eran poco más de las 22 del sábado 9 de marzo de 2013.

El crimen, ocurrido a una cuadra de la Comisaría Segunda, puso en jaque la conducción política de la ciudad, que se vio envuelta en una pueblada que barrió la dependencia policial y el municipio a piedrazos y fuego.

Tras una tarde complicada en la que se había inundado el local por la lluvia, la mamá de Karen llegó hasta el kiosco y se quedó con ella y unas amigas para hacerles compañía. Minutos después de las 22, un joven armado (días después se supo que se trataba de Juan Carlos Ledesma), vestido con una campera negra y la cara cubierta con una capucha, entró al local y desató la tragedia, en una escena que quedó grabada en las cámaras de seguridad.

La escena duró pocos segundos. Karen tomó una picana eléctrica que el propietario del comercio guardaba debajo del mostrador, mientras le daba el dinero al delincuente, que seguía apuntándola con un arma.

Cuando intentó darle el picanazo, Ledesma disparó a quemarropa y escapó. Karen se dio vuelta, gritó, y cayó sobre su madre. Su compañera de trabajo salió corriendo a pedir ayuda. En la cocina del local también estaba un vecino del barrio, que también salió desesperado para pedir auxilio.

Todos los esfuerzos médicos por salvarla fueron en vano. Karen murió antes de la medianoche de ese sábado.

 

Una mujer degollada

La angustia de la comunidad no tenía respiros por esos días. Apenas unos días después del hecho de Karen, en el inmueble ubicado en Avenida República 170, se desató otra tragedia: Olga Aída Acedo, de 74 años de edad, fue encontrada sin vida al lado de su sobrina nieta de 2 años, que dormía en la cama junto a ella.

Alrededor de las 8.30 de esa mañana, Florencia –la sobrina de Olga- se fue a la escuela donde trabaja, dejando a su pequeña hija al cuidado de la tía, que vivía en el mismo inmueble. A las 9.30, aproximadamente, su hermana Alicia –abuela de la bebé- la llamó por teléfono, todo estaba bien. Pero al mediodía, cuando la maestra llegó a la casa, advirtió dos circunstancias que le llamaron la atención: la puerta de calle entornada, pero sin la cerradura accionada, y las llaves tiradas en el pasillo detrás de la puerta.

Caminó hasta su departamento, detrás de la casa principal, y se enfrentó al horror: en la cama grande se hallaba muerta su tía y al lado su niña dormida.

Acedo presentaba una profunda herida de arma blanca en el cuello y su cuerpo casi de costado y boca abajo, como si la hubieran matado parada y luego la tiraron sobre la cama.

El homicidio, en principio, fue asociado a un intento de robo. El jueves, Olga había cobrado la jubilación –la mínima- y su vida fue siempre austera. No era dueña de fortuna alguna. La mujer ya había sido víctima del robo en otras dos oportunidades.

Por el caso, fueron juzgados Kevin Fernández, Gastón Díaz y Soledad “Papa Negra” Álvarez.

 

El enfermero

En las últimas horas del día 18 y las primeras del día 19 de marzo de 2012, en el domicilio de calle Paraguay 429, el uso de un elemento contundente y un arma blanca, le provocó a Luis Alberto Talarita un severo traumatismo cráneo encefálico con fracturas que lo llevaron a la muerte.

Con penas de 16, 14 y 13 años de prisión, el Tribunal Oral en los Criminal Nº 1 dio por terminado en octubre de 2014 el juicio que se llevó adelante por el hecho ocurrido en el 2012, y por los que estaban imputados Maximiliano Burgio, Gerardo Miranda y  Matías Spinosa, quienes fueron condenados como coautores de homicidio simple y de hurto simple en concurso real del enfermero Luis Talarita.