Jueves 12 de octubre de 2017, 09:39

Las personas merecen ser consideradas, respetadas

Escribe Cecilia Herón (*) -- El miércoles 04 del corriente mes, mi madre de 77 años de edad se levantó a las 06:00 para disponerse a armar su valija, ya que para las 10:20 estaba previsto su regreso a su casa. Dada su edad y estado de salud, cabe decir que cuenta con una operación de cadera, de la que no se sobrepuso, y que tiene algunas afecciones por lo cual toma diariamente distintos medicamenos.

Le encargué un remís, puesto que mi esposo y yo trabajamos,  para las 10:00 recomendando puntualidad y remarcándole al operador que debía descender en la terminal para viajar. El colectivo llegó a horario, pidiendo permiso en mi lugar de trabajo me acerqué hasta la terminal de ómnibus para darle un beso, siempre me gustó esperarla o despedirla, creo que es lo mínimo que se merece por venir hasta acá, ponerse en gasto y demás molestias que creo yo que se toma. En fin, cargaron el equipaje, pero dado que se retrasaba en salir me acerqué a los choferes de la Empresa Condor - Estrella a fin de consultar y me respondieron que los Inspectores del Ministerio de Trabajo de la Nación (Filial Junin), no dejaban que la unidad siguiera con el viaje programado.

Este impedimento por parte de estos dos empleados del Ministerio de Trabajo obedecía a que la libreta de los choferes no tenía una registración necesaria, y según las marcaciones en dicha libreta se deducía que los choferes habían trabajado más de 20 horas o algo por el estilo. A fin de no aburrir con todos este enredo, quiero expresar que necesitamos de mejores ejemplos, que la mayoría de las personas merece ser considerada, respetada, que es necesario que cada uno de nosotros sienta empatía por lo que le ocurre al otro, un "otro que es un semejante", que es un ciudadano, que cuando me preguntaron quién era yo, dije soy la Lic. Cecilia Herón, y que intercedo en mi calidad de ciudadana. 

No hace mucho escribí en este mismo diario sobre los Derechos de las Personas Mayores, señalando que en mi opinión hay una brecha entre los pronunciamientos y/o el espíritu de las normas y la vida real de las personas mayores. Puedo condecerle a estos inspectores que se observó una omisión en la libreta de los choferes, que incluso ellos temían por la seguridad de los pasajeros si es que los choferes hubiesen manejado mas de las 12 horas reglametarias, pero SOLO hubiese alcanzado con levantar el teléfono, mandar un whatsapp, pasar un fax, un correo electrónico urgente a fin de constatar con Venado Tuerto a qué hora había llegado esa unidad allí, de manera de deducir si habían descansado los choferes, segun los dichos de los choferes ellos llegaron el 3 de cotubre a las 18:10 saliendo de dicha ciudad en el duia de hoy a las 06.40,  algo que se podria haber constatado con tan solo buena predisposición por parte de los inspectores, que es lo que todos los vecinos esperan. Alguna medida inteligente, que pudiera destrabar el conflicto, de manera tal que mi Emilce de 79 años, Nora de 61 años, Dolly de 81 años y otras tantas personas más, no se hubiesen visto damnificadas.

De 10:20 y hasta las 13:20 debieron aguardar en la terminal, ya que la próxima unidad salía recien a ese hora, a otros pasajeros la empresa les reintegró el dinero, pero aún asi el tiempo que perdieron todas esas personas, el ajetreo, los nervios,  quién se los compensa.  Todos los pasajeros quedaron presos de una situación ajena a cada uno de ellos, nadie merece aún a título gratuito a atravesar por esas desconsideraciones.

Desde mi subjetividad, y lo aclaro, creo que los choferes se comportan excelentemente, explicaron la situación atravesada a los pasajeros, luego y a pedido de ellos lo hizo el empleado del Ministerio del Trabajo (Filial Junín), fueron los choferes quienes bajaron las maletas y las traspasaron al otro vehículo, una vez que éste llegó tres horas mas tarde, y fueron los choferes quienes aguardaron y se aseguraron que los pasajeros subieran correctamente a segundo coche.

Por último, quiero dejar en claro que no veo mal que se controle el servicio público de pasajeros, yo lo hice de alguna manera, siendo Directora de Discapacidad y Tercera Edad, realizando operativos conjuntos con las áreas entendidas en la materia, aprovecho para agradecer a los inspectores que me acompañaron por aquel entonces y a la Sra. Graciela Barco, entrañable compañera de trabajo. Estoy convencida de que todos estamos de acuerdo en que las cosas deben hacerse correctamente, pero ese horizonte de ninguna manera puede permitir que perdamos de vista que los colectivos aún siendo de empresas privadas brindan un servicio público, que las personas o usuarios, merecen ser consideradas, no sólo por que están pagando una tarifa que no es para nada económica, sino en razón de que fundamentalmente  merecen ser tratadas con dignidad.

 

(*) Lic en Ciencia Politica (UBA). Especialista en Adultos Mayores