Domingo 16 de julio de 2017, 00:07

La violencia antes se ejercía “con una cachetada; ahora es una puñalada o un tiro”

“El cuadro es; más mujeres violentadas, más mujeres alcoholizadas y  más varones violentos si se habla de riñas en la vía pública”

Cuando se habla de violencia en la sociedad juninense, conocer el trabajo en el Hospital Piñeyro permite acercarse a una realidad que necesita un cambio inmediato.

“Si uno lo mira como sociedad el Hospital,  a pesar de recibir estas situaciones,  es un privilegiado porque las personas tienen  que venir sí o sí  y  entonces ese  es el momento para  trabajar a nivel institucional y familiar.

Los conceptos vertidos por la Lic. Cecilia Benedetti, forman parte de una extensa nota de la que participaron además, las Dras. Alicia Ramallo y Patricia Baricich, actuales directoras del Hospital Interzonal General de Agudos.

“No se puede separar a la Institución  del resto de la sociedad. Tenés  violencia en la calle. La gente se ha vuelto violenta. Si el Femicidio aumenta,   si las violaciones,  si la agresión en la calle o en las instituciones aumentan es una cuestión no de pobreza  ni de las escuelas ni de los  hospitales. Es mucho más complejo”.

Y para hacerle frente al problema, “nos corresponde ir al terreno a trabajar. Ya no podemos sólo desde las Instituciones. Debe ser cuerpo a cuerpo”.

 

 

MUJERES ENTRE 24 Y 34 AÑOS

 

 

Para tener una idea de lo que ocurre en los pasillos del  Hospital local, “en general las víctimas que llegan son mujeres de entre 24 y 34 años, aunque hay hombres también”.

Intentar conocer si ha habido un incremento respecto de otros años no es factible.

 

NO HABÍA ESTADÍSTICAS

 

 Las directoras explicaron que no se puede “medir cuál fue el crecimiento porque no existían las estadísticas y recién ahora estamos trabajando en esto. Por lo general, las situaciones violentas  terminaban reflejándose  como accidentes domésticos. Estaba como protocolizado. Hoy se visibiliza”

De todas formas, hay datos que confirman lo que la sociedad percibe. “Las situaciones en general se dan en el ámbito familiar” y lo que fue “cambiando es el nivel de violencia -explica la Dra. Ramallo-  antes era una cachetada. Ahora es una puñalada o un tiro” y el agresor, “por lo general tiene más de 25 años y en algún lugar lo aprendió”.

Resulta tan extremo el nivel de agresividad o ataques que  en ciertas oportunidades, cuando quien ingresa al centro asistencial es un menor, optan por ampararlo. Dejarlo en observación para resguardarlo y darle tiempo al servicio social para que desarrolle su tarea.

Cada situación que muestra un acto violento con un ingreso al hospital, no sólo golpea en la guardia.”La violencia  de género golpea en todos los lugares. Odontología,  Servicio Social,  Consultorio,  Ginecología,  Obstetricia,  Pediatría,  Salud mental. Ningún sector queda afuera. Por la Guardia pasa todo, pero después, esos pacientes impactan en todos los servicios.”

 

ALTO IMPACTO

 

Las situaciones límites que viven sobre todo mujeres abusadas que ingresan en la Emergencia, producen un alto impacto sobre todo en el ánimo del personal de salud.

A modo de ejemplo, la Lic. Benedetti aclaraba,  “recibís una joven que encima que fue violada, le tenés que aplicar el kit,  soportarlo y cuando le decís vamos a denunciar, con una mirada vacía dice “no, porque vive al lado de mi casa,  se metió en mi casa borracho me violó y mis chicos juegan con la familia suya”. Entonces, “necesitan que alguien les diga que lo que les pasó es incorrecto porque ya se llega a tal nivel que lo toman como una plataforma natural. Porque seguramente a la madre o a la hermana les pasó lo mismo. Estamos frente a generaciones arrasadas”.

 

FACTORES QUE INCIDEN

 

“Son numerosos los factores que inciden”, aclaran, y uno de ellos es la falta de comunicación. “Ya no se habla, no se comunican con la palabra. Se llega más rápido a la acción, porque si no tenés herramientas para comunicarte,  pasas directamente al acto”.

La presencia del alcohol resulta otro de los elementos frecuentes “Y lo vemos cada fin de semana con el nivel en los adolescentes, sobre todo las chicas. Llegan a la guardia en estupor alcohólico. Los comas no son lo más frecuente

A modo de ejemplo, la Dra. Baricich recordó el caso “de dos hermanas gemelas de 14 años que un mes atrás llegaron noqueadas por el alcohol.·”

Y obviamente con esa edad, el área que debe asistirlas es el de pediatría, donde los médicos  están acostumbrados a atender otitis, faringitis, bronquiolitis. Los que vemos adultos – resaltó la Dra. Baricich, estamos acostumbrados pero los pediatras no  a ese nivel de alcoholismo”.

En cuanto al nivel de violencia en la calle, son los hombres los que por lo general participan de peleas callejeras y entre ellos hay muchos menores.

 

MÁS QUE ESTADISTICA

 

Por lo general desde los medios de comunicación se busca conocer estadísticas, detalles que permitan plasmar una realidad. La síntesis acerca a la situación que se vive.

“El cuadro es; más mujeres violentadas, más mujeres alcoholizadas y  más varones violentos si se habla de riñas en la vía pública”, explicó la Dra. Baricich.

 

¿SE PUEDE?

 

El trabajo es arduo. Pero no se puede mirar para el costado. Y la tarea debe ser de todos para que sea posible revertir la violencia que la sociedad nos muestra a diario.

Y ante la simple pregunta, ¿Se puede?, la respuesta es tan compleja que la obviedad campea: “lo estamos intentando y a nivel local, cada repartición tiene su parte. Salud, educación, trabajo, vivienda”.

Encontrar una salida a la problemática de la violencia, “nos cabe a todas las instituciones – sentenció la Lic. Cecilia Benedetti -, la corresponsabilidad. Todos estamos bajo el manto de las políticas de Estado. Debemos que recoger el guante. Lo que fue, ya fue. Tenemos que estar con el vecino, con las personas que lo padecen”.

 

 

UN SISTEMA  PERVERSO

 

Por lo general las situaciones violentas  se producen en el seno familiar.

“A veces escuchamos ante un menor violentado, a personas que se preguntan cómo la madre lo permitió. Y lo que sucede es que “cuando hay un integrante del grupo familiar agredido, abusado, es porque hay un sistema de violencia. Por lo general la madre ya está neutralizada. Cuando hay un  abusado hay un sistema de violencia. El violento “por lo general actúa contra aquel que resulta ser  el más parecido en carácter, a su madre. Termina castigando sobre ese hijo a esa mujer que en el fondo es la elegida en el castigo.